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A 18 ascienden este mes las bajas mortales de las tropas británicas
en territorio afgano con la muerte de un soldado durante una
explosión dinamitera en la conflictiva provincia sureña de Helmand,
confirmaron hoy portavoces militares de la OTAN.
Según esas fuentes, el soldado de la Fuerza conjunta de Desarme
de explosivos falleció ayer mientras patrullaba en el centro de esa
provincia.
El portavoz de la fuerza británica en Helmand, coronel Nick
Richardson, afirmó a medios informativos que la muerte del militar
llena tristeza al grupo.
Con éste son ya 187 los soldados británicos muertos desde el
comienzo de la intervención en Afganistán a finales de 2001.
En total, unos 57 militares perdieron la vida en esta primera
mitad de este mes, según la página digital icasualties.org.
A partir del 1 de enero del 2009, 211 soldados expedicionarios
extranjeros murieron en territorio afgano, contra 294 en todo el
2008, año récord.
Según fuentes militares, la alta cifra de bajas mortales
británica se debe al desarrollo de la operación Garras de la
Pantera, en la cual intervienen más de 700 miembros de tropas
especiales con el objetivo de intentar mantener la seguridad en las
áreas inestables durante las elecciones presidenciales del 20 de
agosto próximo.
Paralelamente, en esa dirección se mueven unos cuatro mil 500
infantes de marina de Estados Unidos desde hace tres semanas en
Helmand, y que han sido objetivo además de los mortíferos ataques
con bombas y otros artefactos dinamiteros de la insurgencia afgana.
El gobierno británico enfrenta duras críticas en Londres por el
alto número de militares fallecidos en Afganistán, en especial la
supuesta falta de equipamiento adecuado, entre ellos helicópteros y
tanques armados.