.— La tensión política
continúa ganando grados en Honduras cuando la resistencia pacífica
llegó hoy a su jornada 24 y el gobierno de facto mantiene su
negativa a una solución negociada de la crisis.
En un acto ayer, frente a la sede del Congreso, un discurso de
una mujer humilde llamó la atención, no sólo por la gracia de su
lenguaje de gente sencilla, sino por la exhortación a radicalizar la
lucha antigolpista.
Si a güevos entraron, a güevos los vamos a sacar, exclamó, en
medio de una ovación de los asistentes al plantón, convocado por el
Frente Nacional contra el Golpe de Estado, que aglutina a los
sectores populares.
No hay formas de medir hasta donde alcanza ese sentimiento de ira
popular que puede estallar en cualquier momento, como la pólvora
ante una chispa, pero algunas personas consultadas consideran que es
muy amplio.
La dirección colegiada del Frente hace constantes llamados a
mantener el carácter pacífico de las protestas e incluso creó una
comisión de disciplina para evitar incidentes con los militares o
actos vandálicos.
En la otra cara de esta moneda, el presidente de facto, el
empresario Roberto Micheletti, dijo ayer que se mantendrá en el
puesto hasta el 27 de enero de 2010, cuando vence el período del
estadista depuesto, Manuel Zelaya.
El régimen surgido con la asonada militar del 28 de junio rechazó
las propuestas de solución al conflicto, del mediador, Óscar Arias,
presidente de Costa Rica, para reinstalar a Zelaya virtualmente
atado de pies y manos.
El Frente antigolpista decidió proseguir este martes sus
manifestaciones pacíficas, con marchas y plantones en Tegucigalpa y
otras zonas del país.
En tanto, las tres centrales sindicales de Honduras convocaron
hoy a un paro nacional para el jueves y viernes próximos contra el
golpe de estado y en demanda del regreso de Zelaya.
El presidente de la Federación Unitaria de Trabajadores (FUTH),
Juan Barahona, informó a Prensa Latina que esos días volverán al
paro los seis gremios del magisterio nacional.
Los maestros retornaron a las aulas ayer luego de una huelga de
tres semanas iniciada un día después de la asonada militar, en una
estrategia de lucha que incluye tres días de clases y los restantes
en las protestas.
Barahona añadió que las demás fuerzas populares del Frente
Nacional realizarán también acciones como la toma de carreteras,
puentes, instituciones públicas y otras para paralizar el país.
Vamos a golpear a los golpistas donde más les duele: en sus
bolsillos, aseguró Barahona.
Esta lucha no se detendrá hasta la derrota de los golpistas y sea
restablecido en el país el orden constitucional, subrayó.