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Aniversario 45 del asesinato de Ramón López Peña
“¡Qué viva la paz, pero con los fusiles,... bien
engrasados!”
Jorge Luis
Merencio Cautín
"Estos hijos de puta me han matado", apenas pudo decirle Ramón
López Peña a su compañero de guardia, Héctor Pupo Sucarno, antes de
caer al suelo, asesinado por marines de la ilegal base naval yanki
en Guantánamo.
Hasta
el final de sus días, Eunomia estará preguntándose con qué derecho
los marines yankis asesinaron a su hijo.
A las 19:07 horas del 19 de julio de 1964 se produjo el horrendo
crimen en la posta 44 del perímetro fronterizo. La soberbia de la
soldadesca yanki truncó la vida de un joven de apenas 19 años, lleno
de sueños, por el hecho de cumplir con el deber de defender su
Patria.
López Peña nació en 1946 en Puerto Padre, actual provincia de Las
Tunas, donde desde temprana edad trabajó la tierra para ayudar a sus
padres y a numerosos hermanos, de los cuales era el mayor. Esa razón
le impidió rebasar el cuarto grado de la educación primaria.
Con15 años de edad se incorporó a las Milicias Nacionales
Revolucionarias y seguidamente a las FAR. Su desempeño en la
División 50, en Mangos de Baraguá, y su participación en la Lucha
Contra Bandidos fueron el aval para su ingreso al Batallón
Fronterizo de Guantánamo, donde mantuvo sobresalientes resultados en
la preparación combativa y política, la superación cultural y en
tres zafras del pueblo.
"Era un excelente soldado, afable, cumplidor de todas sus tareas,
un patriota", así lo recuerda Jorge Simón Labrada, quien fuera jefe
del Destacamento número 2, de Piedra Blanca, al cual pertenecía
Ramón.
Sobresalía por su disposición para cumplir las misiones y tareas
más complejas. Nunca se le vio con miedo. Más bien solicitaba
cumplir su servicio de guardia en las postas de mayor riesgo,
argumenta Simón Labrada, fundador de la Brigada de la Frontera y
residente en el poblado de Boquerón, en los límites con el enclave
militar yanki.
Rafael Piquera, entonces jefe de logística en la puerta principal
de entrada a la base naval y actual presidente del destacamento de
fundadores de la Brigada, evoca al combatiente por su coraje,
serenidad ante el peligro, ejemplar disciplina, modestia y sus
relaciones humanas.
Raúl
y Vilma,después de rendir guardia de honor ante los restos del
combatiente asesinado.
Esas cualidades, subraya, lo llevaron a ser seleccionado joven
ejemplar y a convertirse, post-mortem, en el primer militante de la
Unión de Jóvenes Comunistas en las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
"¡Papá, esto es de Patria o Muerte!", había sentenciado Ramón a
su padre cuando en una ocasión este le pidió que se cuidara. Tal era
la convicción de defender a su país de quien pasó a la historia como
el primer mártir de la Brigada de la Frontera, Orden Antonio Maceo,
unidad ejemplar y punta de vanguardia de nuestro sistema defensivo.
"Yo, como madre cubana que he perdido a un hijo asesinado por los
yankis, pido a las demás madres que sigan la lucha, que no desmayen,
que ante un dolor como este el enemigo no vea nuestras lágrimas,
sino que ocupemos el lugar del hijo caído, y si es necesario dar la
vida por la Revolución, la daremos."
Así, vestida de miliciana para rendirle homenaje a su ser más
querido, y sobreponiendo el patriotismo al dolor, afirmó su madre
Eunomia durante el velorio.
El sepelio del novel combatiente, encabezado por el entonces
Comandante Raúl Castro Ruz, constituyó la más gigantesca
manifestación de duelo popular en Guantánamo. Más de 50 000
pobladores expresaron su repudio e indignación ante el monstruoso
crimen.
Raúl entregó a Andrés, padre del soldado caído, el carné que
reconocía a Ramón López Peña como militante de la UJC, y sentenciaba
en su enardecido discurso: "¡Qué viva la paz, pero con los fusiles,
cañones y tanques bien engrasados...!".
El pueblo cubano ha tenido que soportar, durante más de una
centuria y de manera serena y responsable, una extensa lista de
chantajes, provocaciones, agresiones y crímenes terroristas
provenientes de ese territorio usurpado.
López Peña no sería el primero ni el último de los cubanos
ultimados por marines de la base naval. En la temprana fecha del 17
de diciembre de 1940 asesinaban a palos al joven negro Lino
Rodríguez Grenot (Chicle), por el simple hecho de buscar trabajo en
el enclave.
En 1961 torturan y matan a golpes al obrero Rubén López Sabariego,
un año después secuestran, torturan y asesinan al pescador Rodolfo
Rosell Salas, y el 21 de mayo de 1966 hieren mortalmente a Luis
Ramírez López, también soldado del entonces Batallón Fronterizo.
Convertida hoy en prisión y centro de tortura, la base naval en
territorio ilegalmente ocupado de Guantánamo adolece desde hace años
de importancia estratégica. Su permanencia en territorio cubano
obedece a la prepotencia del imperio y a su errada política de
humillación y chantaje contra Cuba.
Su desmantelamiento como cárcel, es reclamado por la mayoría de
los países del mundo, y la devolución de ese pedazo de tierra cubana
no dejaremos de exigirlo jamás |