.— La unidad y larga lucha del
pueblo contra el golpe militar consolidó las esperanzas de una
democracia más justa y participativa en Honduras, afirmó el
candidato presidencial de izquierda César Ham.
En una entrevista con Prensa Latina, Ham, postulado por el
Partido de Unificación Democrática (UD), agregó que la resistencia
popular confirmó las posibilidades de hacer cambios a las
condiciones de miseria y explotación en el país.
Hay una Honduras de antes del golpe y una Honduras después,
aseguró Ham, diputado por UD.
El orden constitucional en el país fue roto la madrugada del 28
de junio pasado, cuando militares encapuchados secuestraron al
presidente Manuel Zelaya y lo trasladaron por la fuerza a Costa
Rica.
Apenas conocida la noticia, dirigentes populares y miles de
personas se concentraron frente a la Casa Presidencial para exigir
el retorno de Zelaya y repudiar a los golpistas.
Las marchas y otras demostraciones con esos objetivos duran ya 21
días consecutivos, a pesar de la brutal represión de las fuerzas
armadas, recordó.
Eso nos da esperanzas en la posibilidad real de poder introducir
los cambios necesarios a las estructuras de explotación que tienen
en la miseria a los hondureños, expresó.
Ham manifestó su rechazo y el de UD a maniobras internacionales
para tratar de escamotear al pueblo de Honduras esa oportunidad
abierta con su lucha contra la oligarquía y los militares golpistas.
Precisó que UD ha expresado con claridad su posición sobre la
mediación emprendida por el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, a
solicitud de Estados Unidos, que este sábado celebrará una segunda
ronda en San José.
En primer lugar, deben servir para garantizar el regreso
incondicional del presidente electo por el pueblo, Manuel Zelaya,
apuntó.
Añadió que debe haber castigo para los violadores de la
constitución, los derechos humanos y quienes reprimieron a la
población, con saldo de muertos y heridos.
Otro asunto clave, de acuerdo con el aspirante presidencial, es
la convocatoria a una asamblea nacional constituyente que refunde a
Honduras, donde las desigualdades son extremas.