Vigencia musical de Nicolás Guillén

Omar Vázquez
omar.vc@granma.cip.cu

La Gala artística por el aniversario XX de la desaparición física de Nicolás Guillén estuvo pletórica de momentos que mantuvieron viva la vigencia de la obra del Poeta Nacional.

 Foto: Roberto BelloVitier y Martínez Furé cerraron la Gala a alto nivel.

En el Teatro Auditorium Amadeo Roldán se encontraban Abel Prieto, miembro del Buró Político del Partido y ministro de Cultura; Jorge Risquet, integrante del Comité Central y otros dirigentes; y desde el inicio hasta el final, los artistas regalaron una noche cargada de emociones.

El musicólogo Jesús Gómez Cairo —en el programa de la Gala— evocó el homenaje que se le rindió en 1982 (4 de julio), a Guillén con motivo de su 80 cumpleaños y que él agradeció y del cual fue testigo. "Y junto con él, todos fuimos felices", acotó.

El escritor y etnólogo Miguel Barnet, presidente de la UNEAC, decidió declamar tres obras del homenajeado: El abuelo, Guitarra y Un poema de amor; abriendo así el desfile artístico, que inició el pianista Ernán López–Nussa, al interpretar Reencuentro y Puesto y convidado, de su autoría y continuó con el maestro Luis Carbonell, con El apellido, quien con su reconocida profesionalidad, puso al público a aplaudir puesto de pie.

La cantante Osdalgia dejó en evidencia su inicial condición de actriz, al encarar Quirino con su tres, de Eliseo Grenet–Guillén y El manisero, de Moisés Simons, con el buen respaldo del guitarrista Vidal Tarín. El cierre estuvo también a alto nivel, con el guitarrista Sergio Vitier y su Puerto Príncipe, Preludio, de su autoría, para después unirse a Rogelio Martínez Furé en Tres Moricas e Iba yo por el camino, de Furé–Guillén, en un ejercicio en el que ellos fueron precursores.

 

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