El pueblo de Honduras redobla acciones de protesta en las calles
y no se pliega ante el terror desatado por los golpistas, se destacó
hoy en la Mesa Redonda informativa de la televisión y la radio
cubana.
El moderador Randy Alonso dio a conocer que este martes miles de
hondureños marcharon hasta la embajada de EE.UU. para exigir que
este país abandone su política ambigua respecto del golpe militar en
Honduras.
Trascendió que mientras los demócratas en EE.UU. concuerdan en
que lo ocurrido en Honduras fue un golpe de Estado, los republicanos
se alían con los golpistas e intentan encubrir la realidad con
eufemísticos leguleyos.
Según el intelectual argentino Atilio Borón, la situación en
Honduras cuestiona los anteriores pronunciamientos de Obama sobre
buenas intenciones con América Latina, pues en realidad el
mandatario nunca ha condenado el golpe, aunque haya reconocido en
Manuel Zelaya al presidente constitucional de la nación
centroamericana.
Estimó Borón que para Obama, Honduras representa hoy una prueba
de fuego que puede marcar el naufragio de su Administración ante la
mirada crítica de América Latina, y desestimó la imparcialidad del
presidente Oscar Arias en la pretendida intermediación, pues
consideró que solo se trata de una dilación a favor de los
golpistas.
Afirmó el experto que el presidente Obama es solo la expresión de
una sociedad hastiada ante el desastroso gobierno de W. Bush, y
reafirmó su criterio de que el golpe en Honduras se inscribe en el
afán actual de la derecha de tomar la iniciativa ante los avances
significativos de las izquierdas en América Latina.
Alertó que en otros países, como Bolivia, se pueden producir
conflictos similares a lo que sucede en Honduras, y admitió que en
realidad el presidente Obama se aprecia como muy débil, navegando
entre dos aguas.
Para el analista Reynaldo Taladrid, la actual Secretaria de
Estado, Hillary Clinton, mantiene contradicciones de intereses
políticos personales con el presidente Obama, los cuales, dijo, se
manifiestan en sus respectivas declaraciones y acciones, lo que se
traduce en debilitamiento de la imagen pública del mandatario.
No es lo mismo la presidencia que el Imperio, alertó Fidel Castro
-recordó Taladrid--.
En opinión del profesor Esteban Morales, el caso de Honduras
establece una prueba internacional para Obama, pues desde las
grandes potenciales observan la ejecutoria y los pronunciamientos
del mandatario norteamericano, analizan la credibilidad de sus
enunciados y sacan conclusiones.