Un programa de televisión en el que los críticos le tomen el
pulso al acontecer de la pequeña pantalla, desde los diferentes
puntos de vista que cabe esperarse de varias voces en análisis. Sin
tonos incendiarios ni enamoramientos laudatorios; solo imperantes el
rigor profesional y la sinceridad.
Fue ese uno de los cauces por los que se transitó en la última
reunión de la Sección de Crítica de la Asociación de Cine, Radio y
Televisión de la UNEAC, celebrada en la sala Martínez Villena bajo
la presencia de dos invitados que nunca faltan en encuentros de este
tipo: la razón y la pasión.
De ahí que mientras unos trataron de dirimir el tema televisión
con el ya recurrente "el cuartico está igualito", se evidenciaron
igualmente las aclaraciones de no señor, que el asunto no es tan
reductible, pues aunque siguen las insatisfacciones, igualmente se
observan los avances. Y para demostrarlo ahí están los temas antes
considerados "conflictivos" que hoy resaltan en novelas y
dramatizados del país, y los tonos de crítica social que aparecen en
programas humorísticos, y los filmes del mundo entero que se exhiben
como vía incuestionable para seguir conectados con lo mejor (y en
ocasiones lo menos malo) que se produce en el mundo, ya que
cualquier película emitida puede ser vista por millones de
televidentes.
Y como quiera que en octubre próximo volverá a celebrarse otro
evento Caracol, que además de conceder premios se enfrasca en
acaloradas discusiones sobre el audiovisual cubano, no faltó en la
reunión un tímido barrunto en cuanto a si ciertos temas machacados
en esos encuentros pudieron haber influido en las evoluciones que
hoy se observan.
Independientemente de los análisis, el trabajo y las directivas
emanados del organismo rector (ICRT), no son pocos los que piensan
que sí, que las discusiones del Caracol y otros eventos teóricos
(bendita discordancia dentro de una unidad constructiva) mediaron en
ese tránsito mental conocido como "toma de conciencia" de lo que hay
que cambiar.
Lo cual ––se evidenció en la reunión–– no quita para que otros
asuntos importantes discutidos en el Caracol sigan sin contar con el
oído receptivo, ejecutor, que todos quisieran.
¿Callarse entonces, o seguir taladrando?
A juzgar por algunos temas del Caracol enunciados y que sonarán
campanas en el próximo octubre, y convencidos los integrantes de la
Sección de Crítica de que no hay pasión profesional sin lucha, es
obvia la respuesta: taladrar
Pero¼ ¿críticos de la Asociación en un
programa de tv para tratar desde las perspectivas de una visión
múltiple aspectos artísticos de una programación que llega cada día
a millones de personas? ¿Valorar el trabajo de la televisión desde
la propia televisión?
––¡No lo permitirán! ––dijo alguien
––A lo mejor sí ––opinó otro
Empezó entonces un nuevo debate, no sobre la utilidad del
propósito ––que ninguno de los presentes discutía-–, sino sobre la
posible aceptación o no del organismo de marras.
Y al final un acuerdo general: proyecto en mano, en los próximos
días, los críticos de la UNEAC irán al abordaje del ICRT. Todo lo
cual comunico con la esperanza de que, en lugar de echar trancas, se
abran las puertas propicias para el entendimiento.