Críticos al abordaje

ROLANDO PÉREZ BETANCOURT
rolando.pb@granma.cip.cu

Un programa de televisión en el que los críticos le tomen el pulso al acontecer de la pequeña pantalla, desde los diferentes puntos de vista que cabe esperarse de varias voces en análisis. Sin tonos incendiarios ni enamoramientos laudatorios; solo imperantes el rigor profesional y la sinceridad.

Fue ese uno de los cauces por los que se transitó en la última reunión de la Sección de Crítica de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la UNEAC, celebrada en la sala Martínez Villena bajo la presencia de dos invitados que nunca faltan en encuentros de este tipo: la razón y la pasión.

De ahí que mientras unos trataron de dirimir el tema televisión con el ya recurrente "el cuartico está igualito", se evidenciaron igualmente las aclaraciones de no señor, que el asunto no es tan reductible, pues aunque siguen las insatisfacciones, igualmente se observan los avances. Y para demostrarlo ahí están los temas antes considerados "conflictivos" que hoy resaltan en novelas y dramatizados del país, y los tonos de crítica social que aparecen en programas humorísticos, y los filmes del mundo entero que se exhiben como vía incuestionable para seguir conectados con lo mejor (y en ocasiones lo menos malo) que se produce en el mundo, ya que cualquier película emitida puede ser vista por millones de televidentes.

Y como quiera que en octubre próximo volverá a celebrarse otro evento Caracol, que además de conceder premios se enfrasca en acaloradas discusiones sobre el audiovisual cubano, no faltó en la reunión un tímido barrunto en cuanto a si ciertos temas machacados en esos encuentros pudieron haber influido en las evoluciones que hoy se observan.

Independientemente de los análisis, el trabajo y las directivas emanados del organismo rector (ICRT), no son pocos los que piensan que sí, que las discusiones del Caracol y otros eventos teóricos (bendita discordancia dentro de una unidad constructiva) mediaron en ese tránsito mental conocido como "toma de conciencia" de lo que hay que cambiar.

Lo cual ––se evidenció en la reunión–– no quita para que otros asuntos importantes discutidos en el Caracol sigan sin contar con el oído receptivo, ejecutor, que todos quisieran.

¿Callarse entonces, o seguir taladrando?

A juzgar por algunos temas del Caracol enunciados y que sonarán campanas en el próximo octubre, y convencidos los integrantes de la Sección de Crítica de que no hay pasión profesional sin lucha, es obvia la respuesta: taladrar

Pero¼ ¿críticos de la Asociación en un programa de tv para tratar desde las perspectivas de una visión múltiple aspectos artísticos de una programación que llega cada día a millones de personas? ¿Valorar el trabajo de la televisión desde la propia televisión?

––¡No lo permitirán! ––dijo alguien

––A lo mejor sí ––opinó otro

Empezó entonces un nuevo debate, no sobre la utilidad del propósito ––que ninguno de los presentes discutía-–, sino sobre la posible aceptación o no del organismo de marras.

Y al final un acuerdo general: proyecto en mano, en los próximos días, los críticos de la UNEAC irán al abordaje del ICRT. Todo lo cual comunico con la esperanza de que, en lugar de echar trancas, se abran las puertas propicias para el entendimiento.

 

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