Un pincel y una pluma pintan versos y escriben imágenes. Hay
vistas de La Habana y del camino a Santiago de Cuba; también de las
montañas cubiertas de nieve de Colorado —lo que observa a través de
la ventana del penal—, hay un par de desnudas, un tigre, una
guacamaya, el Che, una madre; también versos puros, de esos que
quitan el aliento, no necesariamente por ser de un poeta universal,
sino por ser de un hombre que es libre y digno. Todo esto surge de
detrás de una puerta verde metálica.
Desde ahí, de esa entrada, pintada en uno de los cuadros tal
cual, sin nada más, titulado "La puerta de mi celda",
Antonio Guerrero pinta y escribe poemas desde hace 10 años,
y se niega, así, a que su sentencia de cadena perpetua lo encarcele.
La exhibición "Desde mi altura" fue inaugurada en el espacio
cultural Andrés Bello de la embajada de Venezuela, en Washington.
Artistas, políticos, diplomáticos, analistas, simpatizantes y más,
llenaron la sala, donde representantes de Venezuela y de Cuba
ofrecieron la bienvenida a lo que Guerrero llama "obras de
principiante". Pero su transparencia, su natural honestidad y la
mano que traduce en colores su nostalgia, su esperanza y su
inocencia, transforman estas obras en algo más: en una rebelión
contra la injusticia, y eso es palpable en la sala.
Guerrero es uno de los
cinco antiterroristas cubanos enviados a Miami para
infiltrar las agrupaciones contrarrevolucionarias acusadas de la
muerte de más de 3 mil cubanos en las pasadas cuatro décadas. Con la
información recaudada en Miami se evitaron numerosos atentados
contra la isla y se acumuló más documentación sobre las actividades
de estos grupos, la cual fue presentada a la Oficina Federal de
Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) por el gobierno cubano
en 1998 para detener a los responsables de varios atentados.
En lugar de arrestar a los terroristas, el gobierno de Estados
Unidos detuvo a los cinco luchadores cubanos y los acusó de
espionaje (aunque jamás espiaron contra el gobierno estadounidense).
Fueron condenados en un juicio realizado en Miami, a pesar de
protestas que alegaban que en esa entidad era imposible un proceso
imparcial.
Voces contra la injusticia
Las denuncias sobre la injusticia del proceso has sido
respaldadas por unos 10 premios Nobel, la Organización de Naciones
Unidas y figuras internacionales, como Noam Chomsky, Gore Vidal,
Nadine Gordimer y Howard Zinn, entre otros–, expertos indican que el
presidente Barack Obama es quien tiene la oportunidad y la autoridad
legal (la clemencia ejecutiva) para resolver este asunto y
liberarlos.
Gore Vidal ha dicho que "el caso comprueba que tenemos una crisis
de ley, de política, y constitucional". Esta y otras expresiones de
figuras reconocidas acompañan la exhibición.
"¿Quién es Antonio Guerrero? Humanista, pintor, poeta, buen hijo,
buen padre, quien dejó todo para ir a la oscuridad de Miami para
proteger al pueblo de Cuba y de América Latina", declara el
embajador Jorge Bolaños, jefe de la sección de intereses de Cuba en
Washington, en la apertura de la exhibición.
Señala que mientras
Los Cinco están detrás de "los barrotes de celdas de máxima
seguridad, Orlando Bosch y Luis Posada Carriles caminan libres por
Miami" (ambos, acusados y condenados de algunos de los peores actos
de terrorismo en el hemisferio, son prófugos de la justicia
venezolana y cubana).
Bolaños afirma que Estados Unidos no ha respondido a ninguna de
las repetidas solicitudes de extradición de Posada Carriles,
mientras Los Cinco cumplen sentencias que en total suman cuatro
cadenas perpetuas más 75 años.
El embajador cubano cuenta que durante el día Guerrero pinta y
escribe sus versos, y ofrece clases de español y matemáticas a los
otros reos; "de noche sueña justicia".
Hora de rectificar
José Pertierra, abogado en Washington, insistió en que el
presidente Obama "necesita comprender que Posada y los otros cubanos
de Miami fueron las herramientas de terror que usó su gobierno
contra Cuba. Por eso, el FBI no los arrestó, y por eso arrestó a Los
Cinco. Su responsabilidad ahora es rectificar esa injusticia".
Desde la celda 219 de la Unidad BB de la prisión de máxima
seguridad en Florence, Colorado, Guerrero ofrece sus imágenes y
también sus versos, algunos de los cuales han sido transformados en
canciones y grabados por algunos de los máximos artistas cubanos.
Fuente: La jornada y Agencias de Prensa
11 de julio.