Con
algunos tragos de más, el hombre se creyó el mejor bailador del
salón, el chofer insuperable en la vía, el varón elegido para
satisfacer a la más exigente mujer¼
Cuánto error. El sujeto mencionado fue el hazmerreír de los
presentes en la fiesta, a duras penas llevó el vehículo y a los
pasajeros a su destino, no sin antes expresar frases obscenas y
agresivas, y la esposa amaneció muy disgustada.
Otra vez la práctica le daba la razón a la ciencia que con
fehacientes estudios califica al alcohol como peligrosa droga
(legal) capaz de modificar la conducta hasta el punto de privarle al
ser humano del raciocinio dotado por la naturaleza y trasladarlo
millones de años atrás al mundo de los simios.
Fuentes bibliográficas calculan que el daño económico por el
consumo irresponsable de alcohol: accidentes, violencia, ausentismo
laboral, asistencia médica¼ , es similar
al provocado por todas las drogas ilegales juntas. Pero tal
perjuicio palidece si se compara con el sufrimiento de millones de
niños, cónyuges, padres y hermanos que tienen la amarga experiencia
de convivir con un alcohólico, sostiene el doctor en Ciencias
Médicas Ricardo González Menéndez, especialista de Segundo Grado en
Psiquiatría y jefe del servicio de Toxicomanías del Hospital
Psiquiátrico de La Habana Eduardo Bernabé Ordaz.
El reconocido académico expone en su libro Cómo enfrentar el
peligro de las drogas que, a diferencia del café y el tabaco, el
alcohol modifica la personalidad de quien lo consume en exceso y
afecta de manera importante la conciencia, porque tras su efecto
sobre el sistema nervioso lo primero que deprime son los centros
garantizadores del comportamiento social adecuado.
Los mitos de esta droga portera (puede abrir el camino hacia
otras adicciones) no resisten análisis. ¿Cómo podría estimular
sexualmente si comprobado está que actúa con efecto depresor sobre
el cerebro y la médula espinal?
Shakespeare lo apuntaba mediante un personaje en su obra
Macbeth: "el alcohol provoca el deseo, pero dificulta la
ejecución".
Nada aporta esta sustancia a la salud del organismo. Todo lo
contrario, pues su acción irritante dificulta la absorción de los
alimentos. El doctor González agrega que si una persona abusa del
alcohol tiene seis veces más riesgo de padecer un infarto y/o
accidentes vasculares encefálicos que aquellos no adictos al
peligroso líquido.
Cuando la botella de ron u otras similares logran el protagonismo
frente a la responsabilidad de conducir un vehículo, un peligro
mayor está en juego: la vida. Solo en los cinco primeros meses del
presente año han ocurrido 146 accidentes de tránsito que han tenido
en la ingestión de bebidas alcohólicas la principal violación de la
ley. Como consecuencia de ellos fallecieron 18 personas y 153
resultaron lesionadas.
Los riesgos a la salud por el abuso de bebidas con alcohol pueden
relacionarse con factores adversos, digamos un medio desfavorable en
el que prime cierta tendencia a las adicciones y conductas sociales
inapropiadas, pero siempre resultarán determinantes los estilos de
vida personales que se adopten.
Dicho así parece fácil. Mas de ningún modo los peligros deben
subestimarse. Transitar buenos caminos en la vida y garantizar el
cuidado de la salud en el sentido físico y mental lleva trabajo de
día a día. La aparición de conductas de riesgo no es exclusiva de
una etapa de desarrollo. Si bien la adolescencia requiere el máximo
de atención, antes y después de esta es oportuno y hasta
imprescindible ser preventivos.
Las adicciones no aparecen de un día para otro; son procesos de
cierta duración en los que ocurren señales que como alarmas avisan
enhorabuena. Ese es el momento para comenzar a actuar el individuo,
la familia, las amistades, la sociedad.
Por supuesto no estamos proponiendo la abstinencia total del
alcohol, porque nada tiene que ver con nuestra cultura y manera de
ser. Se trata, eso sí, de enfrentar con rigor desde todos los
ámbitos el consumo irresponsable de bebidas alcohólicas que tantas
desgracias ocasiona.
Ahora que ha llegado el verano, tiempo por excelencia de
vacaciones, recreación y disfrute, vale recordar que el tiempo libre
merece un buen uso. Y que la autoestima y la inteligencia deciden.