Horario de almuerzo

Silvia Martínez Puentes

El tan llevado y traído problema de la violación del horario de servicio, deviene maltrato consuetudinario a la población. ¿Cómo se concibe una unidad que abra a las 10:00 a.m. y cierre en horario de almuerzo? Digo cierre con candado y todo, porque existen otras formas más sutiles, como aquel que deja el mostrador para irse a almorzar y nadie lo suple en ese tiempo, que para el caso es lo mismo.

Mi experiencia es la de muchos. Tenía urgencia de comprar un tubo de pasta de dientes —escaso en estos días en el mercado— y decidí hacerlo antes de entrar al trabajo, pero todos los establecimientos estaban cerrados hasta las diez de la mañana. Opté por aprovechar el horario de almuerzo, pero para mi sorpresa también estaba cerrado. Al parecer escogí mal: TRD ubicada en Ayestarán y Ermita, municipio de Plaza. Cuando intenté entrar a coro me gritaron: ¡¡¡Estamos cerrados!!! Pregunté bien bajito: ¿ustedes cierran en este horario? Y el coro nuevamente respondió: "Estamos autorizados a cerrar de 1:00 a 1:30 p.m.".

En la tienda de la calle Coco, muy cerca de allí, perteneciente a la misma cadena, la experiencia fue diferente; estaba abierta, pero todo giraba alrededor de un pote de comida, que se movía sin la menor compostura a la vista de los consumidores.

¿Regla o excepción? Ejemplos como este pululan y por las más diversas razones —ni hablemos del cambio de turno— violan el horario de servicio, ya de por sí bastante restringido para las personas obligadas a cumplir una jornada laboral con horario de entrada y salida bien establecidos.

El almuerzo puede y debe satisfacerse sin menoscabo de la buena atención. ¿Por qué todos almuerzan al unísono? ¿Por qué cuando se hace escalonado nadie cubre en el mostrador del dependiente ausente por esa causa? ¿Por qué no se piensa más en el cliente como razón de ser de cualquier servicio?

Esta rutina en el tiempo tomado para el almuerzo, que raya con la indisciplina y el mal trato, se ha incorporado a la vida laboral de estas instituciones como algo natural, al punto de nadie percatarse que están infringiendo las normas más elementales y también en el horario más importante del servicio, considerado a veces el de mayor demanda.

Pero, ¿quién vela porque estas cosas no ocurran?

 

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