Sin nostalgias de Rey destronado

Sin renunciar a su condición de gigante, la Empresa Azucarera Uruguay, de Sancti Spíritus, se atempera a las nuevas circunstancias productivas. El sistema de supervisión por proceso, una manera moderna de asumir el cambio

Juan Antonio Borrego

JATIBONICO, Sancti Spíritus.— En su pequeña oficina de asesor, Manolo González, el hombre que llevó las riendas de la industria en la "época de oro" del CAI Uruguay, pone los dedos en cruz para decir que no siente nostalgia por aquellas zafras de finales de los ochenta y principios de los noventa del siglo pasado.

Fotos: Vicente BritoEn su “época de oro” el Uruguay produjo más de un millón de toneladas de azúcar en el quinquenio 86-90.

Manolo, que además de su buen ánimo, siempre tiene a mano una respuesta convincente para cada interrogante, resuelve mi comentario con una frase que tiene más de filosófica que de azucarera: "Es que cada época tiene sus formas".

Su sucesor, Sergio Barreto, con 22 años en el ingenio y cuatro en el cargo de director de la fábrica, es todavía más explícito: "Aquellas zafras grandes me gustaban más, pero con el sistema de hoy entonces habríamos sido millonarios —dice—, es verdad, había un nivel productivo superior, pero ahora tenemos que dibujarla bonito para que nos dé la cuenta porque hay más criterio económico".

NI LINDORO NI LA LLAVE

A juzgar por las definiciones de la ingeniera Eloísa Rubido, directora adjunta de la empresa, los "métodos de dirección" de Lindoro y de La Llave, los populares personajes del programa televisivo ¡Deja que yo te cuente! no tendrían cabida ni un minuto en el sistema de supervisión por proceso que rige el desempeño de la entidad desde el 2007.

El susodicho procedimiento, según establece la Resolución 113 del 2007, del Ministro del Azúcar, integra la actividad de dirección, eficiencia económica, la comunicación institucional, la ciencia y la técnica, a la prevención y al control interno y paulatinamente se ha ido expandiendo a los diferentes frentes de la agroindustria.

Primero regía para la producción de caña —explica Eloísa—, en el 2003 se extendió a los recursos humanos, en el 2004 a la actividad agropecuaria, de dirección y de control interno, en el 2006 a la zafra y diversificación y en el 2007 se convirtió en sistema de trabajo integrado para todas las áreas en cuestión.

Fotos: Vicente BritoEl empleo del Sistema de supervisión por proceso asegura mayor participación de los trabajadores.

"Todo está escrito —argumenta Norelvis Gallo, director general de la entidad—, no hacen falta más herramientas para dirigir que este mecanismo, pero su aplicación exitosa depende mucho de la cohesión, de la organización con que se asuma, de la operatividad y sobre todo de la retroalimentación constante".

Es más participativo, intenta traducir Eloísa, la gente se siente más controlada desde la superestructura hasta la base, pero no es invulnerable, aquí a partir de la experiencia acumulada hemos previsto un proceso de reingeniería con vistas a perfeccionarlo, a lograr mayor participación de los trabajadores y a alcanzar mejores resultados económicos y productivos.

En la pasada contienda el Uruguay sobrecumplió su plan de producción de azúcar al 101 % se mantuvo entre los mayores fabricantes del país y lo más significativo y difícil: consiguió índices de eficiencia —rendimiento industrial, aprovechamiento de la molida y recobrado—verdaderamente envidiables para cualquier ingenio, resultados que sus directivos atribuyen, en buena medida, al nuevo sistema implantado.

Para Sergio Barreto el sistema de supervisión por proceso tiene otros dos elementos definitorios: el primero, que potencia los objetivos a lograr en áreas de resultados claves y el segundo que define el líder de lo que él llama "cada pedacito", en el caso de la industria jatiboniquense que él dirige, el jefe de área y el jefe de turno integral, "jóvenes deseosos, emprendedores, que no hay que estarlos mandando mucho".

URUGUAY ES JATIBONICO

Tras recorrer recientemente el "enorme organismo sacarífero" —definición que usara alguna vez Don Fernando Ortiz—, una joven reportera villaclareña con presunción de descubridora escribió que el ingenio de Sitiecito, en su natal Sagua la Grande, "cabía varias veces en la barriga del Uruguay".

Fotos: Vicente BritoDesde el 2007 el sistema rige el desempeño de todos los frentes de la agroindustria.

Levantado a inicios del siglo XX en la entonces finca La Herradura, propiedad de Agustín García, el central Jatibonico, nombre que llevaría hasta su nacionalización el 6 de agosto de 1960, tuvo desde sus orígenes la bendición de unas tierras muy fértiles, antiguamente pobladas por bosques, que le garantizaron rendimientos cañeros de lujo.

El central fue fundado hacia 1904 y ya en 1918 sus anales dan fe de una primera inversión para ampliar la capacidad de molida, que fue creciendo sucesivamente hasta finales del siglo pasado cuando la industria produjo más de un millón de toneladas de azúcar en el quinquenio 86-90 e implantó récord de 235 079 t en la zafra 90-91.

El posterior redimensionamiento de la industria azucarera en el país conllevó a una severa contracción de la producción en la empresa, que, no obstante, continúa siendo "un ingenio para respetar", según el decir de su director de fabricación. "Todavía tenemos el mayor tándem del país —advierte—, aquí podemos moler hasta 800 000 arrobas en una jornada".

Pero hoy día Uruguay no es solo azúcar y miel: de sus tierras (unas 50 000 ha) se extrae casi la mitad de los alimentos del municipio, la producción de cualquiera de sus seis Unidades Económicas Empresariales de Base resulta superior a la de una empresa municipal, en renglones agrícolas específicos como el tomate y la leche no es segundo de nadie y sistemáticamente genera servicios imprescindibles para la comunidad.

Al cierre del primer cuatrimestre del año la empresa tenía ganancias por más de un millón de pesos y el promedio salarial rondaba los 700 pesos por trabajador, realidad que incluso en medio de la actual crisis económica mundial mantiene a flote al ex coloso de Jatibonico y espanta de sus predios cualquier nostalgia de Rey destronado.

 

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