.— Las organizaciones
populares de Honduras cumplen hoy la décimo tercera jornada de
resistencia pacífica contra el golpe militar con protestas en
diversos puntos del país, anunciaron los líderes del movimiento.
En Tegucigalpa, los antigolpistas se darán cita en la zona norte,
en la carretera que comunica con la ciudad de San Pedro Sula, la
segunda del país, y la zona norte y los principales puertos, en la
costa caribeña.
Dirigentes del Frente Nacional contra el golpe de Estado
informaron que demostraciones similares se realizarán en otras
ciudades, junto a tomas de puentes y carreteras, dentro de las
acciones pacíficas contra la asonada militar.
Las marchas contra el golpe del pasado 28 de junio y la
restitución del presidente constitucional, Manuel Zelaya, abarcaron
también en los últimos días las otras dos salidas de la capital
hacia el interior, una al este y otra al sur.
Miles de personas se concentraron ayer en la Plaza Loarque y
luego caminaron por la ruta que une a la capital con el sur del país
y la ciudad de Choluteca, la tercera de la nación.
La vía conduce también hacia los vecinos países de Nicaragua y El
Salvador, y jóvenes manifestantes pintaron consignas en repudio al
golpe y al jefe del gobierno de facto, Roberto Micheletti, en los
grandes furgones de transporte.
Las protestas se habían trasladado hace dos días a la zona
oriental de la capital y hace tres los simpatizantes del presidente
Zelaya recorrieron las áreas exclusivas de las clases altas.
Los manifestantes reclamaron que durante la mediación del
presidente de Costa Rica, Oscar Arias, iniciada ayer en San José, se
tengan en cuenta las posiciones de las fuerzas sociales.
Rechazaron también cualquier intento de legitimar al gobierno de
facto del empresario y diputado Roberto Micheletti y exigieron la
restitución del orden constitucional y con este, del presidente
Zelaya.
El Frente Nacional contra el golpe de Estado envió a San José a
una delegación de su dirección colegiada, para exponer las
posiciones de las fuerzas populares.
Consultado durante la marcha, Juan Barahona, presidente de la
Federación Unitaria de Trabajadores, subrayó que esas exigencias no
son negociables.
Seguiremos adelante en nuestra lucha hasta que los golpistas
hayan abandonado el poder, afirmó a Prensa Latina.