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Otros dos soldados británicos murieron en la conflictiva provincia
sureña de Helmand, que elevan a 178 los fallecidos de esa
nacionalidad desde la invasión y ocupación junto con Estados Unidos
de Afganistán en octubre del 2001.
Esas víctimas mortales representan también la novena registrada
por las tropas de Gran Bretaña en la última semana de julio,
confirmaron portavoces de las Fuerzas Internacional de Asistencia a
la Seguridad (ISAF), bajo comando de la OTAN.
Según las fuentes, uno de los militares perdió la vida anoche en
una explosión cuando efectuaba una patrulla cerca de la localidad
Nad Ali, en la provincia de Helmand.
El otro soldado falleció durante un enfrentamiento con
insurgentes afganos cerca de Lashkar Gah en el marco de la operación
Garra de Pantera, que desarrollan desde el 23 de junio más de 700
integrantes de las tropas especiales británicas en el norte y sur de
esa región colindante con Paquistan.
Más de cuatro mil infantes de marina de Estados Unidos ejecutan
paralelamente en Helmand desde principios de julio la ofensiva
codificada Golpe de Espada que intenta recapturar las bases y
territorios en poder de los rebeldes con el objetivo de posibilitar
las elecciones presidenciales previstas para el 20 de agosto
próximo.
Mientras, el general Stanley McChrystall, comandante de las
fuerzas de la OTAN y Estados Unidos en Afganistán, consideró que las
minas antipersonales y anticarros representan la fuente de riesgo
más peligrosa para las tropas ocupantes.
De acuerdo con estadísticas de McChrystall brindadas al diario
Usa Today, esos ataques con minas terrestres y bombas totalizaron
736 sólo en el mes de junio, que constituye un record.
Esas explosiones crecieron significativamente en este año con 361
en marzo, 407 en abril y 465 en mayo que ocasionaron decenas de
muertos y heridos entre las tropas expedicionarias.
En junio de 2007, los estallidos dinamiteros provocados sumaron
234, y 308 en 2008.