El abogado ladrón

ALFONSO NACIANCENO
alfonso.gng@granma.cip.cu

Provoca náusea escuchar a un ladrón exigir en público el más estricto respeto a la Ley. La pose de borrico despotricado cuando habla de lealtad solo refuerza su real naturaleza, la del rapaz iracundo.

El puertorriqueño Jaime Torres, agente de las Grandes Ligas del béisbol norteamericano, se robó la arrancada mediática esta semana en Miami, entre otros perros viejos del negocio que pugnan por representar al desertor Aroldis Chapman. Aseguró que venía siguiendo la carrera del pelotero desde que despuntó en las Series Nacionales con el equipo Holguín.

El abogado Torres se mostró muy preocupado porque en trámites anteriores de este tipo se ha incurrido en mentiras, fraudes, y pidió que no hubiera "un desliz, un dato falso", capaz de retardar las gestiones. Exige honestidad cuando él mismo fue demandado el mes pasado ante la justicia de República Dominicana por tener una deuda de 450 000 dólares debido a evasivas de pago en el asunto de la contratación de beisbolistas.

Nadie lo apretó por el gaznate para que confesara desde cuándo viene siguiendo a peloteros cubanos. Lo divulga a los cuatro vientos, y se siente libre de continuar haciéndolo con desfachatez e impunidad. Es una guerra desleal, despiadada.

En sus Reflexiones del 31 de julio del año pasado, una semana antes de inaugurarse los Juegos Olímpicos de Beijing, Fidel expresó con claridad: "Es un toque a degüello contra Cuba robándonos cerebros, músculos y huesos.

"¿A qué se debe el temor de los ricos y poderosos hacia nuestra pequeña y bloqueada Isla?"

 

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