Pinar del Río en alerta energética

Ronald Suárez Rivas

La llegada del verano vuelve a generar tensión en Pinar del Río.

Altas temperaturas y el aumento de la actividad en los hogares tras el receso docente, en un territorio donde el sector residencial devora el 67% de la energía eléctrica junto a la falta de comprensión, de que el país no puede sostener una generación de electricidad por encima del plan, crean condiciones para un nuevo incremento en el consumo, algo que ya ocurrió en los primeros días de julio.

Por tanto, en aras de no ceder el terreno avanzado, las acciones de control se multiplican.

La batalla por el ahorro, que en un principio se concentró en los 96 centros más gastadores, ahora pretende abarcar todo el sector estatal. "La reducción del consumo lograda el mes pasado demostró las deficiencias presentes en no pocos organismos, las cuales todavía no han sido completamente erradicadas", asegura Odalys Rivera, directora de uso racional de energía.

En efecto, aún cuando históricamente el gasto en el mes de junio es superior al de mayo, esta vez disminuyó en 7 424 MWh, gracias en buena medida a la labor en los centros seleccionados y al aporte del sector residencial, influido por los CDR y las demás organizaciones de masas.

No obstante, las indisciplinas persisten. "Las supervisiones realizadas a 719 establecimientos de Salud Pública, por ejemplo, arrojaron 523 violaciones", precisa Odalys.

Al mismo tiempo, a pesar de la amplia campaña para reducir el gasto energético, 115 centros de las más variadas esferas, desde el Instituto del Libro hasta la Empresa de Transporte Escolar, no presentaron un plan de consumo al iniciar julio.

Ante tal situación, a las medidas de contingencia adoptadas aquí desde hace varias semanas, con el propósito de frenar el despilfarro de electricidad, se suman nuevas acciones.

Apoyadas por 261 supervisores adicionales, la cifra de inspecciones diarias aumenta, al tiempo que se acentúa el trabajo con la población, encabezado por los CDR.

Pero como la persuasión en ocasiones no es suficiente, también ha sido preciso penalizar con el corte del servicio a más de un centenar de centros, y retirar 91 aires acondicionados de locales sin condiciones de hermeticidad.

El trabajo se complejiza. Después de lograr que en el mes pasado los 96 puntos seleccionados mantuvieran su vitalidad con solo el 83% de la energía planificada, las acciones para profundizar en el uso racional de la electricidad se extienden al resto de los 10 000 establecimientos estatales de Vueltabajo.

"Aunque muchos son pequeños, la falta de control sobre ellos repercute notablemente en el sobreconsumo del sector", afirma la especialista.

Sin embargo, aún no se alcanza el efecto esperado. En cuatro de los primeros siete días del mes, la provincia no ha podido enmarcarse en el plan, y es probable que le cueste lograrlo hasta tanto no se generalice una verdadera cultura de ahorro.

Mientras, permanece la alerta energética.

 

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