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Frente a las falacias golpistas: la solidaridad plena de los cubanos

BERTHA MOJENA MILIAN

La solidaridad propia de los cubanos, una vez más es cuestionada por las absurdas patrañas de quienes no reconocen los verdaderos sentimientos humanos que siempre nos han acompañado.

Ahora resulta que, según palabras del canciller golpista en Honduras, Enrique Ortez Colindres, nuestros colaboradores del sector de la educación en ese país "estaban participando en labores de adoctrinamiento y organización de grupos de choque". Qué ironía y a la vez, cuánto irrespeto a los verdaderos sentimientos que siempre han guiado a nuestro pueblo en sus acciones solidarias esparcidas por todo el mundo.

Parece entonces que al señor golpista, qué tanto cree saber de "libertad, igualdad, fraternidad" – divisas enarboladas por la Revolución Burguesa Francesa en el siglo XVIII, y retomadas por Ortez en días pasados en una conferencia pública, ante la pregunta certera de una periodista – le falla la memoria o desconoce ex profeso la verdadera misión de los colaboradores cubanos que esparcen sus conocimientos y humanismo.

Más que cifras, realidades.

En Honduras, la colaboración cubana se remonta al año 1998, tras el paso del terrible huracán Mitch, que provocó devastación y pena a gran parte de la población de ese país.

Apenas unas horas después, 14 trabajadores del sector de la salud se trasladarían a territorio hondureño, llevando consigo más de dos toneladas de medicamentos, dos hospitales de campaña y material suficiente para cumplir desinteresadamente un objetivo inmediato: atender a las víctimas del desastre natural, prevenir y controlar epidemias, a la vez que impulsaban acciones de promoción de salud.

Más de 119 trabajadores de la salud cubanos llegaron posteriormente a todas las zonas afectadas del país, donde laboraron hasta septiembre de 1999 en que retornan a Cuba por decisión del Colegio Médico hondureño. Su impacto en la vida de la población fue tal, que el propio pueblo solicitó a su gobierno el regreso de los colaboradores cubanos, arribando entonces al Valle de Sula una brigada de 32 cooperantes.

Ese mismo año, se firma el Convenio 199/99 entre nuestros dos países, mediante el que se incrementa la colaboración y se pone en práctica el Programa Integral de Salud (PIS). Gracias a ello, hasta febrero de este año se habían brindado más de 18 millones de consultas; de ellas, aproximadamente 10 millones se han realizado en las propias casas de los pobladores, además de 92 mil 300 partos, medio millón de intervenciones quirúrgicas y han sido aplicadas más de 700 mil dosis de vacunas.

Asimismo, Cuba ha llevado los beneficios de la Operación Milagro a más de 33 mil hondureños, se han intervenido en nuestro país más 2 mil 064 pacientes y 30 mil en los tres centros oftalmológicos ubicados en las localidades de Santa Rita, Ocoepeque y Olancho.

Pero la cooperación cubana trasciende desde el año 2004, el PIS y se inserta también en el sector de la educación, tras la firma de un Convenio entre el Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño (IPLAC) y la Asociación para el Desarrollo de Honduras. Así surge el Programa "Nosotros también podemos", puesto en práctica desde el municipio hondureño San Francisco de Opalaca, del Departamento Intibucá, a partir de la experiencia del "Yo sí puedo" en otros países latinoamericanos.

Entre las primeras acciones desarrolladas, se realizó un diagnóstico inicial en 7 comunidades y se adquirieron dos juegos de cassettes de video, 400 cartillas y 15 manuales del facilitador, gracias a lo cual se alfabetizaron 442 personas.

En julio del pasado año, se firmó un nuevo Convenio entre la Secretaría de Educación de Honduras y el Ministerio de Educación de Cuba para la aplicación del programa de alfabetización con una vigencia de un año y la participación de unos 86 asesores cubanos que lo extenderían a 92 municipios.

El programa ha contado siempre con un altísimo reconocimiento de las autoridades gubernamentales de Honduras y del pueblo. Según el Centro de Información de la Cooperación del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX), hasta febrero de 2009, más de 20 mil 986 personas recibían clases y se había logrado alfabetizar 66 mil hondureños.

Por otra parte, solamente en el curso escolar que recién finalizó, 850 jóvenes hondureños cursaron estudios en la isla; de ellos 782 en la especialidad de Medicina (324 en la Escuela Latinoamericana de Medicina, 430 en el Nuevo programa de Formación y 1 en otras facultades), 33 en Deportes y otros 35 en diversas especialidades técnicas y de humanidades.

Lo que se impone

Desde el propio día 28 de Junio, en que las fuerzas golpistas arremeten contra la constitucionalidad, la paz y la democracia de Honduras, los colaboradores cubanos patentizaron su disposición de continuar la labor humanitaria que realizan durante 10 años consecutivos con la población de ese país.

Aún así, era de esperar que los impulsores del gobierno de facto arremetieran de alguna forma – tal como lo hicieron ante la posición de nuestro embajador en la defensa de la canciller legítima Patricia Rodas - contra el accionar de nuestros cooperantes, o lo que es lo mismo, contra lo que representa el ejemplo de paz y solidaridad ante Latinoamérica y el mundo.

Su principal temor: el reflejo de una realidad inmensa y esperanzadora por sí misma. Esa que nuestros hombres y mujeres internacionalistas enarbolan ante cada acción movilizadora para el bienestar físico y espiritual de la humanidad, sin importar en qué rincón del mundo se encuentren.

Ridículas son entonces las acusaciones contra los que impulsan el Programa Nacional de Alfabetización para jóvenes y adultos "José A. Domínguez" con el método cubano "Yo sí puedo". Ellos encierran en sí los más nobles sentimientos de solidaridad que los cubanos, por esencia propia, llevamos por dentro y esparcimos con la convicción absoluta de quienes llevan la justicia, la paz y la igualdad al mundo.

 
 

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