El día comienza cargado de malos augurios para Micheletti y sus
golpistas. Con cada minuto que pasa se les van agotando las
artimañas para mantener el gobierno anticonstitucional que han
impuesto en Honduras. El mundo entero los repudia y los hondureños
no tienen intención de dejar las calles hasta que sea restituida la
constitucionalidad, la paz, la libertad con el regreso del legítimo
presidente Manuel Zelaya.
Como una maniobra desesperada, que provocaría risa si no
estuviéramos en un momento decisivo de la lucha por el regreso de
Zelaya al poder, quisieron obstaculizar la salida hacia Costa Rica
de los ministros del gobierno constitucional. Pero fueron
denunciados oportunamente y no les quedó otro remedio que abandonar
este intento.
Hoy deben iniciarse las conversaciones pero todavía los golpistas
no llegan a San José de Costa Rica aduciendo problemas de seguridad.
Lo cierto es que llevan todas las de perder en la mediación. En
primer lugar
ni siquiera son bienvenidos por el pueblo anfitrión, cuyos
ciudadanos han declarado que no quieren dictadores en su tierra y
que si en última instancia se presentan deben saber que allí no son
bien acogidos.
El gobierno de facto impuesto por las fuerzas a los hondureños
llega a la mesa de conversaciones sumido en la vergüenza de haber
pisoteado los derechos más elementales de los seres humanos.
Vejaciones a la soberanía popular, a la libertad de expresión, a la
democracia, a la vida forman parte de la lista de violaciones que se
han encargado de engrosar a lo largo de estos 12 días de golpe de
estado.
Aunque Oscar Arias, declaró que el objetivo de su mediación es
acercar las posiciones antagónicas para que se llegue a un acuerdo
satisfactorio para ambas partes; también dijo que los países de
América Latina y el mundo entero no han reconocido el gobierno de
facto porque consideran que el presidente Zelaya sigue siendo el
presidente constitucional.
Sobre la llegada de Zelaya a su país también expresó: "iré a
esperar al presidente de los hondureños, al presidente "Mel" Zelaya
al aeropuerto y luego nos dispondremos a trabajar en el tema entre
ambas partes".
Habrá que esperar para ver quién recibe a los golpistas –si
deciden finalmente presentarse- y si no les lanzan tomates podridos
como una pequeña muestra de lo que se merecen.
A pesar de todo el repudio que han suscitado a nivel
internacional los usurpadores continúan desbarrando, dicen que no
permitirán la vuelta de Zelaya y que tiene que ser puesto a
disposición de los tribunales de justicia. Está visto que no
aprenden, ni siquiera INTERPOL hizo caso de la orden de captura que
contra Zelaya habían cursado.
Todas estas acciones que han intentado poner en marcha contra el
legítimo presidente tendrán en algún momento que revertirse contra
ellos. Y esos tribunales de justicia que tanto aclaman para Zelaya
serán el escenario donde ellos tendrán que responder en un futuro no
muy lejano.
Los golpistas lo saben, como también saben que en la mesa de
conversaciones no tienen como fundamentar lo que han hecho, por eso
todavía no han tenido el valor de presentarse en San José de Costa
Rica para mirar de frente al presidente Zelaya.