Actualizado 12:05 p.m. hora local

Nuevo espacio para la música campesina en Ciego de Ávila

LUBIA ULLOA TRUJILLO

La música campesina, una de las más antiguas tradiciones culturales de los cubanos, dispone en la provincia de Ciego de Ávila de un nuevo espacio para que sus cultivadores la promuevan y mantengan viva.

Décimas y Tonadas, nombre del proyecto, se realiza el último domingo de cada mes en la unidad gastronómica El bosque, del municipio de Majagua, localidad que distingue en el país por su arraigo a la cultura popular del campo.

El encuentro permite que los parranderos deleiten a quienes acuden al lugar con la composición preferida y las bien recibidas controversias de los poetas.

Los octosílabos, de autoría anónima en el 99 por ciento, que se cantan en la fiesta son aprendidas y no improvisadas porque las condiciones rítmicas de la música no lo permiten.

Gilfredo Bona Pina, poeta de Ciego de Ávila, valida la existencia del espacio cultural, pues las décimas son de tradición oral con más de un siglo de existencia en el territorio y se refieren a la vida, al amor, la historia, el entorno campesino y el humor.

De igual forma significa una oportunidad más para que las nuevas generaciones hagan suyas la música campesina como lo sienten con el rap, el hip hop, el son y las guarachas, agregó el activo promotor cultural.

Las parrandas guajiras de punto Camagüeyano, cantadas en la provincia de Ciego de Ávila, son calificadas como verdaderos tesoros melódicos y literarios.

Majagua es la cuna de los bandos Rojo y Azul, exponentes en Cuba de los bailes de campo El Papalote, La Chismosa, El Gavilán y El Zumbantorio, entre otros. (AIN)

 

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