La música campesina, una de las más antiguas tradiciones
culturales de los cubanos, dispone en la provincia de Ciego de Ávila
de un nuevo espacio para que sus cultivadores la promuevan y
mantengan viva.
Décimas y Tonadas, nombre del proyecto, se realiza el último
domingo de cada mes en la unidad gastronómica El bosque, del
municipio de Majagua, localidad que distingue en el país por su
arraigo a la cultura popular del campo.
El encuentro permite que los parranderos deleiten a quienes
acuden al lugar con la composición preferida y las bien recibidas
controversias de los poetas.
Los octosílabos, de autoría anónima en el 99 por ciento, que se
cantan en la fiesta son aprendidas y no improvisadas porque las
condiciones rítmicas de la música no lo permiten.
Gilfredo Bona Pina, poeta de Ciego de Ávila, valida la existencia
del espacio cultural, pues las décimas son de tradición oral con más
de un siglo de existencia en el territorio y se refieren a la vida,
al amor, la historia, el entorno campesino y el humor.
De igual forma significa una oportunidad más para que las nuevas
generaciones hagan suyas la música campesina como lo sienten con el
rap, el hip hop, el son y las guarachas, agregó el activo promotor
cultural.
Las parrandas guajiras de punto Camagüeyano, cantadas en la
provincia de Ciego de Ávila, son calificadas como verdaderos tesoros
melódicos y literarios.
Majagua es la cuna de los bandos Rojo y Azul, exponentes en Cuba
de los bailes de campo El Papalote, La Chismosa, El Gavilán y El
Zumbantorio, entre otros.