Con
la premisa planteada por el presidente del Jurado, Pacho Amat, de
que hay una hornada de jóvenes con talento cultores de un
instrumento en el que el nivel de improvisación juega un papel
fundamental, el Encuentro de Treseros premió a Alfredo Duránd Lago,
integrante del Sexteto Antonio Machín, quien realizó una creativa
interpretación del clásico Tres lindas cubanas, de Guillermo
Castillo.
Como parte del programa se realizó, igualmente, el X Simposio
Ignacio Piñeiro in Memoriam y el XIV Encuentro Nacional de Septetos,
que quedó clausurado el domingo, en el Salón Rosado Benny Moré de La
Tropical.
En Los Jardines del Instituto Cubano de la Música, el legendario
Septeto Nacional recreó Convergencia, de Marcelino Guerra y
Bienvenido Julián Gutiérrez, entre otros populares sones; el
pianista Lázaro Valdés y Son Jazz, interpretaron Los tres golpes,
del precursor Ignacio Cervantes, y se lucieron junto a la cantante
Yulaima, en Mamá, son de la loma, de Matamoros.
En otros escenarios, cabría mencionar la presentación del Septeto
Santiaguero, el grupo Son de Cuba, y Mongo Rives y su Septeto
Pinero.
El caso es que, el patriarca del sucu suco a sus vitales ochenta
años, está viviendo un nuevo auge con la vuelta a primeros planos de
María Elena, El rabito del lechón y otros números de
su autoría, actualizados armónicamente por Frank Federico Boza y su
orquesta Isla Caribe y otros jóvenes músicos.