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Un iceberg artificial de 16 metros de altura adorna desde esta
mañana el espléndido río Sena de París, una manera de interpelar a
los dirigentes mundiales sobre el drama del cambio climático.
Iniciativa de Greenpeace, un día antes de la cumbre del Grupo de
los Ocho (G8) en L´Aquila, Italia, para llamar la atención de los
problemas que puede traer consigo el recalentamiento de la Tierra en
el continúo atentado contra el medio ambiente.
Pascal Husting, director de Greenpeace en Francia, subrayó que en
realidad el objetivo central de la acción es convocar a la reflexión
al jefe de Estado del Hexágono, Nicolás Sarkozy, quien mucho promete
y nada cumple.
El presidente Sarkozy afirma que su Gobierno quiere poner a la
vanguardia en la lucha frente al cambio climático, pero hasta ahora
todo han sido palabras y falta mucho para los hechos, declaró
Husting en rueda de prensa.
La mole blanca que flota sobre una base de madera en el Sena, a
pocos metros de la Torre Eiffel, desea igualmente lanzar una señal
de S.O.S a los altos funcionarios que tomarán parte en el Foro de
grandes economías (17 en total) en L Aquila.
Hay un preacuerdo para reducir la emisión de gases que provocan
el efecto de invernadero, que esperamos se adopte en Italia al
margen del G8, comentó Greenpeace.
Asimismo, la ONG ecologista indicó que al lado de centenares de
grupos defensores del medio ambiente, se preparan otras muchas
acciones para sensibilizar más a la opinión pública y presionar a
los políticos de cara a la cumbre de Copenhague en diciembre.