Una jornada mortal para las tropas ocupantes de Estados Unidos,
Canadá y Gran Bretaña representó las últimas 24 horas en territorio
afgano con las pérdidas de 10 efectivos por bombas y balas de la
insurgencia y la caída de un helicóptero.
En total, siete militares estadounidenses perdieron la vida
durante ataques de los rebeldes afganos en las regiones norte y sur,
mientras dos canadienses y un británico dirigidos por la OTAN
murieron al estrellarse su helicóptero en la provincia de Zabul.
De acuerdo con un portavoz del Pentágonp, primer teniente Brian
Naranjo, cuatro de sus soldados fallecieron el lunes en la provincia
de Kunduz cuando su vehículo blindado explotó una bomba colocada en
un puente en el distrito de Khanabad.
Ellos se desempeñaban como instructores de la policía afgana.
Otros dos militares murieron durante una explosión en un camino
en el sur y el séptimo falleció a causa de las heridas recibidas en
un combate con insurgentes en el este, dijo Naranjo.
Esa resultó la jornada más fatal para las tropas de Estados
Unidos desde el 13 de julio del 2008, cuando 10 soldados murieron a
consecuencias de disparos de fusiles automáticos y lanzagranadas en
un puesto militar en la aldea de Wanat, cerca de la frontera con
Paquistán.
Con esas bajas mortales suman 649 los efectivos estadounidenses
muertos desde que invadieron y ocuparon esta nación islámica
centroasiática el 7 de octubre del 2001.
Mientras, el subcomandante de la OTAN, teniente general Chris
Hall, comunicó a medios informativos que dos soldados canadienses y
uno británico perdieron la vida al caer a tierra el helicóptero que
les transportaba en la provincia de Zabul, al noreste de la ciudad
de Kandahar.
Tres militares más canadienses resultaron heridos en el incidente
y fueron trasladados hacia un centro médico de la Fuerza
Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF).
Según Hall, se abrió una investigación para determinar las causas
de la caída de la aeronave al servicio de la OTAN.