Las
manifestaciones contra el gobierno de facto en Honduras continuaron
este lunes por noveno día consecutivo, cuando centrales sindicales y
de empleados públicos prosiguen en huelga en repudio a la asonada
golpista del 28 de junio pasado.
Las protestas populares coincidieron con noticias sobre la
decisión de la Unión Europea de retirar sus embajadores del país,
que se sumó a las condenas al golpe de Naciones Unidas y la
Organización de Estados Americanos.
Miles de personas se concentraron inicialmente frente a la
Universidad Nacional Pedagógica Francisco Morazán y caminaron luego
hasta las cercanías de la Casa Presidencial, custodiada por un
fuerte contingente militar.
En un acto en la intersección de varias avenidas, dirigentes del
Frente Nacional contra el golpe de Estado subrayaron que mantendrán
las movilizaciones en las calles hasta el retorno al país del
presidente constitucional, Manuel Zelaya.
No volveremos a las aulas hasta tanto sean restituidas las
autoridades legítimas del país, afirmó Saturnino Sánchez, presidente
de la Federación de Organizaciones Magisteriales.
Juan Barahona, presidente de la Federación Unitaria de
Trabajadores (FUTH), ratificó que las tres centrales sindicales de
Honduras mantienen un paro nacional hasta derrotar el golpe y lograr
el regreso de Zelaya.
Israel Salinas, secretario general de la FUTH, rechazó un llamado
a conversaciones del gobierno de facto. No dialogaremos con
usurpadores y golpistas, sostuvo.
Uno de los discursos más aplaudidos fue el del representante de
los pueblos indígenas hondureños, José Rosas Sánchez, quien ratificó
que enfrentarán sin temor la represión de los militares golpistas.
Los manifestantes repudiaron el ataque con armas de guerra
perpetrado por los soldados contra manifestantes que acudieron el
domingo al aeropuerto internacional de Toncontín a esperar el
regreso de Zelaya, cuyo avión no pudo aterrizar y fue amenazado por
los golpistas con que sería derribado.
Por otra parte, grupos estudiantiles ocuparon la Universidad
Nacional Autónoma, en correspondencia con las acciones populares en
reclamo de la restitución de la legalidad democrática.
En San Pedro Sula, la segunda ciudad de la nación y su emporio
industrial, miles de personas se concentraron en el parque central,
uno de los escenarios permanentes de las luchas de la población por
el retorno de Zelaya, según reseña PL.
Entretanto, muchas personas son detenidas por el toque de queda
decretado desde el 28 de junio. El comisario Orly Javier Cerrato
informó que el lunes hubo 517 detenciones, porque "muchos
compatriotas no están observando estas disposiciones del Congreso
Nacional".
Al mismo tiempo, los golpistas acorralados enviaron este lunes
una misión a Washington para una "embestida diplomática" ante el
gobierno de Estados Unidos y organismos internacionales.
La delegación, que salió en un avión privado enviado desde el
extranjero, está integrada por los ex cancilleres Leonidas Rosa
Bautista y Guillermo Pérez Cadalso, y el candidato presidencial del
Partido Demócrata Cristiano, Felicito Vila, ex dirigente obrero.
Sin embargo, EE.UU. anunció que funcionarios de primer nivel del
Departamento de Estado están dispuestos a recibir solo al presidente
de Honduras, Manuel Zelaya, pero no a quienes lo desplazaron del
cargo, o sea, los golpistas. "No sabemos si vienen, pero si esta
delegación" representa "al régimen de facto, el Departamento de
Estado no los recibirá, quiero decir que este es un régimen que no
reconocemos", indicó el portavoz Ian Kelly.
Algunos empresarios que apoyaron el golpe de Estado empiezan a
expresar su malestar por los obstáculos al comercio y los perjuicios
que ocasiona a sus actividades el toque de queda.
En ese sentido el presidente de la Asociación Nacional de
Industriales, Adolfo Facussé, uno de los empresarios golpistas, dijo
que "la empresa privada, igual que todo el país, está bajo una
crisis tremenda, toda esta cuestión la afecta, el bloqueo que
decretaron en Centroamérica es terrible".
Al mismo tiempo, se reportó que el aeropuerto internacional de
Toncontín se mantiene cerrado por los golpistas. (SE)