SANTA CLARA.— El consumo de energía eléctrica en Villa Clara de
170 MWh por debajo de lo previsto para el mes de junio, es una buena
noticia, que demuestra cuánto puede hacerse en materia de ahorro
cuando se juntan voluntades y existe conciencia de la situación que
vive el país como consecuencia de la crisis económica mundial.
Esta cifra es importante, según Yoilin Méndez Caballero, director
del uso racional de la energía en la provincia, no solo porque con
ella se dejaron de consumir, en la generación, decenas de toneladas
de petróleo con el consiguiente ahorro de divisas, sino porque quedó
demostrado que podemos garantizar la producción y los servicios
básicos en condiciones de contingencia energética.
Sin embargo, entramos en la etapa más complicada del verano, en
el que hay más personas de vacaciones, lo que trae aparejado un
crecimiento del consumo en el sector residencial, la temperatura
aumenta y también la tentación de encender a cualquier hora los
aires acondicionados, todo lo cual exige mayor rigor en la
aplicación de las medidas de austeridad, porque pudiera producirse
un sobreconsumo que lleve a incluir a la provincia en la lista de
los incumplidores, destacó el directivo.
Para poder ajustarse a los 2 635 MWh diario, que tiene de plan el
territorio en el mes de julio, es necesario laborar con el rigor con
que lo hicieron las empresas del MINBAS, en especial, la
Electroquímica de Sagua, o municipios como Caibarién, Quemado de
Güines o Placetas, por citar algunos ejemplos, quienes supieron
apretarse los cinturones ante la urgencia de la situación.
En otros centros no ocurrió igual. La Pasteurizadora Cubanacán,
el Hospital Infantil José Luis Miranda y el Coppelia de Santa Clara,
por mencionar algunos, se sobregiraron en el consumo, al igual que
la capital provincial.
Llama la atención que entidades como las Empresas de Productos
Lácteos del territorio tuvieran el mes anterior un plan de consumo
tan bajo, conociéndose de antemano la sobreproducción de leche que
se acopiaría en estos meses, lo que obligó a poner en tensión todas
las líneas productivas con el consiguiente incremento en el gasto
eléctrico. Ello demuestra la necesidad de ser rigurosos en la
planificación y tener presente hasta los mínimos detalles en aras de
evitar el derroche.
Aunque los resultados son discretos, según criterios del Consejo
Energético Provincial, aún existe en la mayoría de los lugares un
potencial de ahorro, en lo fundamental en la desconexión de la
climatización en los horarios más apropiados, el desplazamiento de
las actividades y procesos productivos fuera del llamado pico
eléctrico y en el incremento de las inspecciones al sector
residencial.
Solo así lograremos que este movimiento por el ahorro no sea una
simple campaña y se convierta en algo cotidiano, como lo reclama la
situación creada y la máxima dirección del país.