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Honduras es típico laboratorio de la CIA, alerta académico

CARACAS, 2 de julio (PL).— Académicos y políticos venezolanos alertan hoy sobre un nuevo mecanismo frente al avance progresista en la región en el cual la CIA hace el trabajo sucio y la diplomacia estadounidense guarda las apariencias.

Consultado por Prensa Latina, el doctor Rigoberto Lanz, del Centro de Investigaciones Postdoctorales de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela, aboga frente a ello por un nuevo tipo de internacioalismo.

En su opinión, el cuadro político en Honduras revela que la derecha es la misma en todo el continente: los mismos intereses, el mismo guión, los mismos personajes, la misma ideología, las mismas coartadas.

Ante ello aboga por la conciencia sobre la necesidad de tener plataformas comunes desde la izquierda: Una vez más está claro que no es posible "la revolución en un solo país. Un nuevo tipo de internacionalismo obliga a asumir estos procesos como propios .

En opinión del académico, Honduras hoy es un típico laboratorio de guerra contrainsurgente con la que la CIA lleva décadas tumbando gobiernos y practicando toda forma de terrorismo.

Interrogado sobre las perspectivas del conflicto, Lanz estima que en la medida en que la derecha hondureña se pone torpe se lo pone difícil al gobierno norteamericano que pretende lavar la mala imagen dejada por el ex presidente George W. Busch.

Para Obama, opina, la cuestión es guardar las apariencias y hasta ahora el doble discurso le funciona parcialmente: la CIA hace el trabajo sucio y la diplomacia guarda las apariencias.

La novedad, según el criterio de Lanz, es que la dinámica política de la región no deja mucho margen para esas manipulaciones: el ascenso de la izquierda es evidente y la capacidad de movilización de los pueblos cambió por lo que la derecha empieza a exasperarse.

Interrogado sobre una posible salida negociada que aunque es una condición de la política, de momento lo correcto es apretar la presión interna y externa para aislar a los sectores fascistas de la derecha liberal .

En ese sentido Lanz estima necesario establecer puentes con sectores intermedios que no comparten el golpismo de la ultraderecha.

Coincidentemente el presidente del grupo venezolano del Parlamento Latinoamericano, Víctor Chirinos, afirmó que el golpe en Honduras es un zarpazo no sólo para la democracia de Honduras, sino para toda Latinoamérica.

Al respecto abogó por que la OEA asuma medidas contundentes para desposeer a un ente extraño a la democracia, que atentó contra el equilibrio democrático de todo el continente.

En tanto el politólogo Alexander Yánez opinó se trata en Honduras y en América Latina de una confrontación de modelos: el individual y el interés colectivo.

 

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