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Académicos y políticos venezolanos alertan hoy sobre un nuevo
mecanismo frente al avance progresista en la región en el cual la
CIA hace el trabajo sucio y la diplomacia estadounidense guarda las
apariencias.
Consultado por Prensa Latina, el doctor Rigoberto Lanz, del
Centro de Investigaciones Postdoctorales de la Facultad de Ciencias
Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela, aboga
frente a ello por un nuevo tipo de internacioalismo.
En su opinión, el cuadro político en Honduras revela que la
derecha es la misma en todo el continente: los mismos intereses, el
mismo guión, los mismos personajes, la misma ideología, las mismas
coartadas.
Ante ello aboga por la conciencia sobre la necesidad de tener
plataformas comunes desde la izquierda: Una vez más está claro que
no es posible "la revolución en un solo país. Un nuevo tipo de
internacionalismo obliga a asumir estos procesos como propios .
En opinión del académico, Honduras hoy es un típico laboratorio
de guerra contrainsurgente con la que la CIA lleva décadas tumbando
gobiernos y practicando toda forma de terrorismo.
Interrogado sobre las perspectivas del conflicto, Lanz estima que
en la medida en que la derecha hondureña se pone torpe se lo pone
difícil al gobierno norteamericano que pretende lavar la mala imagen
dejada por el ex presidente George W. Busch.
Para Obama, opina, la cuestión es guardar las apariencias y hasta
ahora el doble discurso le funciona parcialmente: la CIA hace el
trabajo sucio y la diplomacia guarda las apariencias.
La novedad, según el criterio de Lanz, es que la dinámica
política de la región no deja mucho margen para esas manipulaciones:
el ascenso de la izquierda es evidente y la capacidad de
movilización de los pueblos cambió por lo que la derecha empieza a
exasperarse.
Interrogado sobre una posible salida negociada que aunque es una
condición de la política, de momento lo correcto es apretar la
presión interna y externa para aislar a los sectores fascistas de la
derecha liberal .
En ese sentido Lanz estima necesario establecer puentes con
sectores intermedios que no comparten el golpismo de la
ultraderecha.
Coincidentemente el presidente del grupo venezolano del
Parlamento Latinoamericano, Víctor Chirinos, afirmó que el golpe en
Honduras es un zarpazo no sólo para la democracia de Honduras, sino
para toda Latinoamérica.
Al respecto abogó por que la OEA asuma medidas contundentes para
desposeer a un ente extraño a la democracia, que atentó contra el
equilibrio democrático de todo el continente.
En tanto el politólogo Alexander Yánez opinó se trata en Honduras
y en América Latina de una confrontación de modelos: el individual y
el interés colectivo.