WASHINGTON, 30 de junio.— El Partido Demócrata contará con una
mayoría absoluta de 60 escaños en el Senado de EE.UU. después de que
hoy, tras ocho meses de batallas legales, se solventara la última
disputa electoral pendiente de los comicios de noviembre pasado,
reporta EFE.
El republicano Norm Coleman admitió este martes, en una rueda de
prensa en la ciudad de Saint Paul, su derrota frente al demócrata Al
Franken en su disputa por un escaño por Minesota.
La iniciativa de Coleman se produjo después de que el Tribunal
Supremo de ese estado emitiera un dictamen en el que daba la razón a
Franken.
Al admitir su derrota, Coleman indicó que no apelará ante el
Tribunal Supremo de Estados Unidos la decisión de la corte de
Minesota, el último recurso legal que aún le quedaba.
Coleman, que buscaba renovar su cargo como senador republicano
por Minesota, y Franken, un conocido humorista, se disputaban el
escaño después de que las elecciones generales de noviembre en EE.UU.
dieran el triunfo por un puñado de votos al candidato demócrata, lo
que generó una serie de recuentos.
El demócrata aventajó a su rival por un total de 312 votos, de un
total de poco más de 2,8 millones que fueron emitidos en las urnas
en los comicios generales de noviembre del 2008.
Con el triunfo definitivo de Franken, que jurará su cargo la
próxima semana, los demócratas cuentan ahora con 60 de los 100
escaños en el Senado estadounidense, incluidos dos independientes (Joe
Lieberman y Bernie Sanders) que se alinean con ellos en las
votaciones.
De este modo, los demócratas alcanzan una "supermayoría", la
cantidad de votos necesaria para superar cualquier intento de veto o
de imposición de mociones dilatorias por parte de la oposición en
los procesos para aprobar leyes.