CUMANAYAGUA, Cienfuegos. — A tono con las exigencias
psicopedagógicas de los niños con necesidades educativas especiales,
en el macizo Guamuhaya diez docentes dedicados a esta enseñanza en
el lomerío defendieron sus tesis de másteres en Educación.
Los recién egresados de este modelo de superación posgraduada se
desempeñan como maestros, logopedas, informáticos, psicopedagogos y
jefes de ciclo en las escuelas especiales Ciro Redondo, en La
Sierrita, y Onelio Navarro, de La Cidra, ambas enclavadas en el
municipio montañoso de Cumanayagua.
Los temas de investigación derivaron en propuestas de estrategias
pedagógicas sobre currículo para la aplicación del programa de
Ciencias Naturales; capacitación de los maestros que inician a
educandos con determinada discapacidad, y preparación a la familia
con integrantes que requieren de este tipo de necesidades.
Carmen Cabrera Capote, directora de la Ciro Redondo, destacó la
importancia que revierte para el colectivo de alumnos y profesores
el resultado de la tesis acerca del Círculo de Interés sobre plantas
medicinales, por la particularidad de contar en la zona con la Finca
de Enrique Otero (El Gallego), cultivador de estas especies y
considerado Científico Popular de Cuba.
Una de las principales transformaciones de la serranía después
del triunfo de la Revolución se produjo precisamente en el campo
educativo. Primero fue la campaña de alfabetización y luego la
construcción de escuelas en los puntos más intrincados de la agreste
geografía.
El Plan Turquino significó una nueva etapa en la que el sector
extendió sus enseñanzas a secundarias, preuniversitarios y filiales
para estudios superiores que acogieron a los habitantes del lomerío.
Más tarde llegaron, al igual que al llano, todos los beneficios de
la Batalla de Ideas con el equipamiento necesario para desarrollar
el programa audiovisual.