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— Un concierto del virtuoso pianista cubano Luis Lugo y la cantante
argentina Leticia Garcé cerró hoy en esta capital el programa de
celebraciones por el aniversario 50 de Prensa Latina.
Al dar la bienvenida en su residencia al director del
departamento de América Latina del ministerio ruso de Asuntos
Exteriores, Alexander Dogadin, y otros invitados, el embajador de
Cuba en Rusia, Juan Valdés, destacó la significación de la
efeméride.
Afirmó que el medio de comunicación fundado oficialmente el 16 de
junio de 1959 por Fidel Castro, Che Guevara y el periodista
argentino Jorge Ricardo Masetti ha brindado una alternativa para
contrarrestar la visión hegemónica de las trasnacionales de la
información.
Con identidad propia, ha cultivado un nuevo periodismo al
servicio de la verdad y a favor del progreso y el bienestar de los
pueblos, dijo.
A continuación, la jefa de la corresponsalía de Prensa Latina en
Moscú, Odalys Buscarón, entregó un diploma de reconocimiento a
colaboradores rusos por su contribución al primer medio siglo de
vida de la agencia de noticias.
Después, la sorpresa para los embajadores y otros diplomáticos
latinoamericanos, los funcionarios de la cancillería rusa y los
periodistas asistentes a la velada.
En un ambiente casi íntimo, Lugo y Garcé obsequiaron a Prensa
Latina con el mismo concierto con el cual cautivaron recientemente a
un público que colmó la sala Mayakovski del conservatorio Chaikovski
en el retorno, después de 25 años, del alumno del pianista Rudolf
Keres.
Sobre esa actuación, la doctora en música y profesora del centro
referente de la pianística mundial, Elena Dolenko, afirmó que con un
sonido muy profundo el artista enriquece a la escuela rusa con el
cálido temperamento de su tierra natal.
Sin la acústica del Chaikovski, Lugo demostró al reducido
auditorio que posee oídos de oro, alma de manantial y dedos de acero
en una polonesa (Chopin) digna de cualquier antología sobre el
melodismo del romanticismo europeo.
Su buen gusto como arreglista quedó plasmado en la paráfrasis de
concierto sobre Dos Danzas, de Ignacio Cervantes, y en su recreación
del canto yoruba para Odudúa.
En Variaciones sobre el segundo tema de Ahí viene el chino, de
Ernesto Lecuona, se reveló intérprete maduro, sabio en la
aproximación a uno de los gigantes en toda la historia del
pentagrama de la mayor de las Antillas.
La segunda parte, con la invitada argentina, fue un recorrido de
privilegio por la cancionística latinoamericana, con evocaciones a
Ignacio Villa (Bola de Nieve), Adolfo Guzmán, Ñico Rojas, Agustín
Lara, Chabuca Granda y Violeta Parra.
El Lágrimas negras de Miguel Matamoros que Lugo dedicó como bis
en medio de una ovación en la sala Mayakovski a
cinco antiterroristas cubanos presos injustamente en Estados
Unidos, quebró esta vez el protocolo y en su desenlace estimuló la
participación.
Artistas e invitados coincidieron al final en el calificativo de
inolvidable.
Con esta vitalidad en su primer medio siglo de existencia, Prensa
Latina tiene motivos para mirar con optimismo al futuro, resumió un
embajador latinoamericano cuando se despedía.