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En la Ciudad Héroe
Mayor control de la circulación vehicular
José Antonio
torres
SANTIAGO DE CUBA.— La instalación de diez nuevos semáforos con
contadores lumínicos regresivos figura entre las tareas dirigidas a
mejorar el control de la circulación vehicular y reducir los
accidentes del tránsito en el municipio más poblado del país.
La
PNR desarrolla una labor insoslayable. La multa es solo una arista
de la prevención.
Los equipos —fabricados en la República Popular China— ofrecen
información adicional a choferes y peatones sobre el tiempo de
exposición a cada una de las luces, lo que les permite reaccionar y
adoptar una decisión correcta de manera más precisa.
Su ubicación en las principales intercepciones responde a que son
los puntos más vulnerables y de mayor tráfico en la Ciudad Héroe.
Cifras oficiales estiman que por estos sitios transita el 95% de los
ómnibus y el resto de los vehículos que transportan diariamente a
unos 400 000 santiagueros.
Por su importancia se protegieron la entrada de la ciudad y el
último tramo de la carretera nacional, marcado por la densidad
vehicular y la concentración de objetivos socioeconómicos.
El Centro Provincial de Ingeniería de Tránsito colocó el resto de
los semáforos en la Plaza de Marte, Garzón y Avenida de Céspedes,
Ferreiro, Yarayó y Cuabitas, la terminal ferroviaria, y en la
popular confluencia de Trocha y Carretera del Morro.
Estas áreas coinciden con la principal vía de acceso de las
ambulancias y con las rutas donde inician y concluyen sus recorridos
los porteadores privados, hasta ahora insustituibles por la cantidad
de estudiantes y trabajadores que trasladan.
En Santiago de Cuba funcionaban semáforos de varias
nacionalidades, con más de 40 años de explotación y con serios
problemas en el alumbrado y asistencia técnica.
Revertir la situación en una de las provincias con mayor número
de lesionados y víctimas fatales a consecuencia de los accidentes
del tránsito y las violaciones de la Ley 60, es otro objetivo de
esta estrategia de reordenamiento vial.
Prevenir siempre
El programa de acciones preventivas se perfecciona con la
creación de nuevos pasos peatonales y el completamiento de la
señalización en las inmediaciones de los hospitales, comunidades
residenciales, escuelas y zonas más vulnerables a la colisión de
vehículos.
Los
semáforos están ubicados en las intercepciones de mayor tráfico.
Jorge González, director del Centro Provincial de Ingeniería de
Tránsito, declaró a Granma que en los últimos 15 meses se han
colocado o restituido más de 2 500 señales reflectivas y
alternativas en toda la provincia, priorizando los trayectos,
encrucijadas y enclaves de mayor peligrosidad.
La reevaluación de las velocidades máximas y mínimas, junto a las
advertencias de peligro y otras informaciones visuales a los
conductores —sobre los puentes y las vías en mal estado— son a su
juicio algunas de las acciones que han contribuido a reducir el
número de accidentes.
El capitán Guillermo Feria, primer oficial del grupo territorial
de la Dirección Provincial de Tránsito, corroboró que aunque se
avanza, todavía resta mucho por hacer. Durante el 2008 en el
territorio se reportaron 801 accidentes, que causaron la muerte a 56
personas y lesiones a otras 949.
Las medidas adoptadas a raíz de esa situación han tenido un
impacto positivo en el primer cuatrimestre del 2009. El capitán
Feria confirmó que se han reportado 79 accidentes, 10 fallecidos y
151 lesionados menos que en igual periodo del año precedente.
El exceso de velocidad de los conductores de motocicletas y la
circulación de camiones y camionetas sin el certificado de
inspección técnica, continúan siendo —junto a la ingestión de
bebidas alcohólicas— las principales causas de accidentes.
En la transportación masiva se concentra el grueso de las
dificultades. Las colisiones de camiones y camionetas reportan la
mayor cantidad de fallecidos; las motocicletas, la cifra más alta de
lesionados, muchos de ellos con secuelas para toda la vida.
En
Santiago de Cuba funciona una de las cinco fábricas de señales de
tránsito del país.
El sector estatal es responsable del 55% de los accidentes de la
provincia, lo que induce a trabajar en el control de los vehículos,
pues la casi totalidad de los hechos con consecuencias fatales
ocurren en días y horas no laborables.
Ante esa situación crecen la exigencia de las patrullas de
carretera y el rigor en los puntos de control. La regulación del
tráfico en los horarios pico y el trabajo que realizan los oficiales
del tránsito en las intersecciones más peligrosas, repercuten en la
reducción de los factores de riesgo.
Los mensajes de los móviles operativos, el apoyo de la prensa,
los programas de las comisiones de vialidad y las multas
preventivas, o de carácter moral, impactan favorablemente, no solo
desde el punto de vista educativo sino en el reconocimiento de la
infracción cometida por los conductores.
Hoy existe mayor control sobre el proceso de recalificación de
los choferes profesionales; se sanciona con severidad el irrespeto,
la desobediencia de los conductores, el desmedido propósito de
incrementar las recaudaciones a costa de violar lo legislado en
materia de transportación masiva.
Estas medidas, aunque visibles, todavía no son suficientes. Urge
elevar la coordinación entre la PNR y los inspectores del Ministerio
del Transporte en las áreas de supervisión y en los 78 puntos de
embarque intermunicipal por los que diariamente viajan unas 20 000
personas.
Adoptar la decisión correcta salva vidas y atenúa las
consecuencias. Exigencia, fiscalización y sistematicidad son temas
pendientes, donde queda trabajo por hacer. |