.— Autoridades de la
ONU condenaron hoy el atentado suicida contra el ministro de
Seguridad Nacional de Somalia, Omar Hashi Aden, al tiempo que
pidieron al gobierno en Mogadiscio proseguir sus intentos de paz,
pese a tales acciones.
Hashi Aden murió hoy al estallar un coche bomba proyectado por un
suicida contra un hotel en la ciudad de Beledweyne, al norte de la
capital somalí, en la más reciente acción de este tipo en la que
también murieron un ex embajador de Etiopía y otros 20 civiles.
Ese atentado demuestra una vez más que los extremistas no se
detendrán ante nada en su intento de arrebatar por la fuerza el
poder al legítimo gobierno en Somalia, declaró a la prensa la
portavoz oficial de las Naciones Unidas en Nueva York, Michele
Montas.
La ONU se unió a otros asociados internacionales como la Unión
Africana, la Unión Europea y la Liga Árabe para condenar el atentado
que costó la vida al ministro somalí, añadió Montas.
Pero al mismo tiempo pidieron al gobierno del presidente Sheikh
Sharif Sheikh Ahmed que no se desviara en sus esfuerzos de paz y
reconciliación por las acciones violentas de una minoría extremista,
dijo la vocera.
El empobrecido país del cuerno de africano se encuentra atrapado
en una espiral de caos y guerras intestinas desde el derrocamiento
del presidente Mohammed Siad Barre, hace casi 20 años.
El atentado de este jueves es el más reciente en una nueva ola de
violencia desatada a principios de mayo pasado en Mogadiscio contra
el gobierno del presidente Sheik Ahmed por los grupos extremistas
islámicos Al-Shabaab y Hisb-ul-Islam.
Los extremistas son una amenaza, no sólo para Somalia, sino para
toda la región sureste de África y la comunidad internacional,
señaló la portavoz oficial de la ONU.