La música y cultura popular tradicional del oriente cubano,
centró hoy en Guantánamo los debates del Coloquio Rafael Inciarte:
Simientes, Paralelos y Proyecciones del Changüí, al que asisten
investigadores y musicólogos de varias regiones del país.
Esta primera jornada del evento sesionó en el Teatro de la
Emisora de Radio CMKS, durante el preludio del IV Festival Nacional
de Changüí, cita que se extenderá hasta el domingo, y que acoge
también en esta ciudad a una veintena de agrupaciones cubanas
cultivadoras del autóctono ritmo.
Entre las conferencias del coloquio atrajo la atención de los
asistentes la impartida por el licenciado José Cuenca, quien expuso
una panorámica sobre la evolución de los diferentes géneros de la
música tradicional guantanamera, y la influencia de estos en
sonoridades modernas.
En su análisis histórico y musicológico Cuenca abarcó desde la
casi bicentenaria Tumba Francesa, transitó por los ritmos Negón,
Kiribá y Changuí -reconocidas células del Son cubano nacidas en las
serranías orientales- y culminó en el actualmente popular y
controversial Reggetón.
La ponencia, intitulada El Viaje Interminable de las Músicas en
el Alto Oriente Cubano, disertó sobre la presencia de toques
antiguos como el Masón de la Tumba Francesa en la base rítmica del
juvenil reggetón, y cómo los cultivadores de este último, desde su
estilo, incursionan también en el Changüí y el Kiribá.
José Cuenca se refirió además a la mezcla de expresiones
changüiseras con géneros como la rumba, la trova, la música popular
bailable, la de conciertos, y en ritmos del Caribe como el merengue
y la plena.
En cuanto a la presencia de aquella sonoridad guantanamera en la
salsa o timba cubana, subrayó como ejemplo más concreto a la versión
hecha por Juan Formell y los Van Van a la antológica pieza El
guararey de Pastora, el changüí más conocido del mundo.