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Se reanima el arroz en la llanura
Rolando Sarmiento Ricart
Productores de arroz de la Empresa Ruta Invasora de Vertientes,
en Camagüey, y del movimiento popular extendido a los 13 municipios
de esta provincia, están empeñados en rescatar y generalizar el
cultivo del demandado cereal, cuyo precio en el mercado mundial
ronda los 500 dólares la tonelada, sin flete.
El
anegador garantiza la correcta distribución del agua, el control de
las malas hierbas y de las plagas dañinas al cultivo.
La cosecha récord de los camagüeyanos ocurrió en 1984 cuando, en
1 644 caballerías del cultivo, acopiaron un millón 914 mil
quintales; sin embargo, los avatares del periodo especial obligaron
a la entidad insigne agramontina a diversificar sus producciones
económicas para subsistir y relegaron a una pequeña escala su objeto
social, que en la actual campaña experimenta una reanimación
integral.
En las primeras 68,5 caballerías cortadas de la presente campaña,
promediaron 1 207 quintales en los arrozales vertientinos, y hasta 1
252 en la UBPC Rodolfo Ramírez Esquivel, del vecino municipio de
Florida.
Los
promedios superan los 1 200 quintales por caballería (13,4
hectáreas) obtenidos por las modernas cosechadoras Laverda, en los
campos de Vertientes.
Honorio Saavedra Silva, subdirector industrial de la entidad
arrocera, aseguró que los resultados se corresponden con las
inversiones tecnológicas introducidas en la mecanización agrícola
del grano, entre otros medios: 10 modernas cosechadoras y 12
tractores-fangueadores.
"Este año sembraremos 643 caballerías —178 más que el anterior— y
así progresivamente incrementaremos las áreas cultivables hasta en
el 2013 superar las mil caballerías previstas", señaló.
El directivo dijo que a la par de las inversiones agrícolas
realizarán mejoras tecnológicas en sus principales molinos: el Tato
Rodríguez Vedo y el Cándido González Morales, para elevar la
eficiencia industrial y la capacidad procesadora conjunta actual de
345 quintales por hora.
"Mediante un proyecto del ALBA se instalarán en las dos fábricas
mesas densimétricas y descascaradoras modernas que aumentarán la
calidad del grano, pues las actuales tienen más de 60 años de
explotación."
El subdirector industrial de Ruta Invasora apuntó también que
adoptan las medidas para bajar a 300 litros de diésel los 400 que
ahora gastan en llevar una tonelada de arroz al secadero, y mantener
el consumo por debajo de 19 litros en el secado, objetivo que
precisa emplear a fondo la capacidad instalada de la industria y
evitar que el grano ingrese a las torres con más de 26 grados de
humedad.
CRECE EL ARROZ, BAJA EL MARABÚ
El consumo social (unidades hospitalarias, escuelas, círculos
infantiles¼ ) y la canasta familiar en la provincia de Camagüey
demandan 3 081 toneladas mensuales de arroz, cifra aún distante de
la producción global territorial que el pasado año alcanzó las 22
mil toneladas, aunque con el aporte de cosecheros "populares" se
autoabastecen ya del alimento los habitantes de los municipios de
Vertientes, Florida, Esmeralda y Carlos Manuel de Céspedes.
Más de 39 años entre arrozales lleva Ángel González Quintana,
quien atiende el programa provincial de arroz campesino, quien
refiere con optimismo justificado los avances de los pequeños
cosecheros, beneficiados con la entrega de más de 2 600 hectáreas en
usufructo de las propias áreas de la empresa y fuera de esta,
convertidas en productivas tras el desalojo del marabú.
"Junto a ello, en cooperación con Vietnam, vamos a instalar
minindustrias en los municipios más productores de arroz popular,
para evitar lo que señaló aquí el presidente Raúl Castro Ruz sobre
la leche: que se produzca el grano en un lugar, vaya a los secaderos
y luego regrese a la bodega del mismo sitio donde fue cosechado."
Explicó González que ya disponen de trilladoras y segadoras de
arroz en Minas, Florida y en la periferia de la capital provincial,
máquinas manuales, cuyo número crecerá en los próximos meses, al
igual que la entrega de semillas certificadas de por lo menos cuatro
variedades comerciales. |