Veinte
años atrás la ingeniosidad del cubano, allá por tierras villareñas,
convirtió una añeja guagua Girón en un moderno laboratorio de
computación. Muchachos pertenecientes a las Brigadas Técnicas
Juveniles aislaron la parte delantera del ómnibus, hermetizaron el
resto, colocaron luminarias, y sustituyeron los asientos por puestos
de trabajo fijados al piso, cada uno con una computadora. Nacía así,
el 6 de junio de 1989, el primer Joven Club Móvil.
Hacia zonas rurales y montañosas partiría la asombrosa guagua. Ya
suman miles las personas que, primero atónitas y luego agradecidas,
subieron su escalera. Dos instructores y un chofer guían los
populares "Móviles" hasta los lugares más lejanos. Su ruta no ha
descuidado los centros penitenciarios y los hogares de personas con
algún tipo de discapacidad. De eso es testigo el pequeño Alejandro
Cabrera Suco, de Cienfuegos, quien llamaba "mi guagua" al Móvil que
un día llegó a su casa.
La experiencia de enseñar computación a bordo de una guagua se ha
multiplicado, y ya existen Joven Club Móvil en provincias como Pinar
del Río (1991), Cienfuegos (2002), Granma (2003) y el municipio
especial de Isla de la Juventud (2004). Todavía es recordado en la
comunidad de Niquero el Móvil que llegó para aliviar las tristezas
provocadas por el huracán Dennis. O el de la Isla de la Juventud que
acompañó durante siete meses a los jóvenes que se juntaron allí para
levantar la tierra pinera luego del Gustav, y sirvió de puente de
comunicación entre ellos y sus familiares.
Aunque el cantor insista en que veinte años no es nada, otra es
la opinión de los gestores de este programa, quienes sorteando
carencias han abierto un inmenso mundo de conocimientos a miles de
personas. Y por la felicidad de tantos, los "Móviles" seguirán
rodando.