Losas que lucen

Yaima Puig Meneses

Muchos dicen que la historia de los pobladores de Santa Cruz del Norte cambió de golpe. La última zafra del central Camilo Cienfuegos en el año 2002 le dio un rumbo diferente a sus vidas y, como en otros muchos bateyes cubanos, la producción de azúcar dejó de ser el centro de comentarios, reflexiones y proyectos.

Foto: Yaimí RaveloEl proceso automatizado permite detectar rápidamente cualquier desperfecto.

Pero en Santa Cruz hoy los rostros lucen diferentes; la explotación de yacimientos de petróleo y gas en la zona, unida a la búsqueda de alternativas encaminadas a incrementar producciones en los más disímiles sectores, trajo alegría a este poblado, ubicado al Este de la capital cubana.

Actualmente, en el espacio que ocupaban tres de las naves del ingenio, nos recibe una moderna fábrica de losas de cerámica para pisos perteneciente al Grupo Empresarial Industrial de la Construcción (GEICON).

Su capacidad duplica la producción de estos elementos en el país, reduce sustancialmente los costos de elaboración y sustituye gran parte de las importaciones. Todavía no producimos todos los formatos, pero es un apoyo indudable, señala René Guerra, director adjunto de la Industria de Materiales de la Construcción.

El empleo del gas natural de los pozos de Jaruco como combustible, favorece el proceso productivo y lo abarata sustancialmente. Rafael Peña Diéguez, director general de la Fábrica de Cerámica Blanca Santa Cruz, asegura que al trabajar con gas el desgaste de la maquinaria, fundamentalmente del horno y del atomizador, es mucho menor; además, la calidad es superior, pues el gas hace un quemado perfecto con un producto final más limpio y bonito.

"Actualmente producimos más de 7 500 metros cuadrados diarios, cantidad que logramos por ser esta la industria más moderna de su tipo en el país; lo mismo pueden utilizarse en un baño, una meseta, en un salón de operaciones o en una escuela", explica Peña Diéguez.

A diferencia del tradicional sistema de prensado manual, la moderna tecnología disminuye la presencia del hombre en la producción y humaniza el trabajo.

Yenisel Acosta es técnica químico-industrial y trabajaba en el antiguo central Camilo Cienfuegos, ahora supervisa el esmaltado de las losas. "No podemos descuidarnos, en este proceso continuo cada detalle determina en la calidad del producto final", asegura.

Apenas 30 obreros intervienen directamente en las operaciones de maquinaria, elemento que obliga a los responsables de cada paso a estar mucho más atentos ante los desperfectos técnicos.

Alejandro Valdés, operador de carga hacia el horno, reconoce la importancia de semejante automatización. "Cuando la fotocélula se activa ya nosotros sabemos que hay algún error; la máquina te dice dónde y solo necesitamos reprogramar el equipo", explica.

Desde su puesta en marcha en julio de 2008, la fábrica ha producido más de un millón de metros cuadrados de losas, cifra que aproximadamente representa un 30% de la producción total del país en ese mismo periodo.

La confección de estos elementos de piso en Cuba aún resulta insuficiente dadas las necesidades constructivas del país; por ello, el avance en esta dirección debe servir como empuje para aprovechar al máximo las diferentes alternativas que permitan sustituir importaciones.

 

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