Pero en Santa Cruz hoy los rostros lucen diferentes; la
explotación de yacimientos de petróleo y gas en la zona, unida a la
búsqueda de alternativas encaminadas a incrementar producciones en
los más disímiles sectores, trajo alegría a este poblado, ubicado al
Este de la capital cubana.
Actualmente, en el espacio que ocupaban tres de las naves del
ingenio, nos recibe una moderna fábrica de losas de cerámica para
pisos perteneciente al Grupo Empresarial Industrial de la
Construcción (GEICON).
Su capacidad duplica la producción de estos elementos en el país,
reduce sustancialmente los costos de elaboración y sustituye gran
parte de las importaciones. Todavía no producimos todos los
formatos, pero es un apoyo indudable, señala René Guerra, director
adjunto de la Industria de Materiales de la Construcción.
El empleo del gas natural de los pozos de Jaruco como
combustible, favorece el proceso productivo y lo abarata
sustancialmente. Rafael Peña Diéguez, director general de la Fábrica
de Cerámica Blanca Santa Cruz, asegura que al trabajar con gas el
desgaste de la maquinaria, fundamentalmente del horno y del
atomizador, es mucho menor; además, la calidad es superior, pues el
gas hace un quemado perfecto con un producto final más limpio y
bonito.
"Actualmente producimos más de 7 500 metros cuadrados diarios,
cantidad que logramos por ser esta la industria más moderna de su
tipo en el país; lo mismo pueden utilizarse en un baño, una meseta,
en un salón de operaciones o en una escuela", explica Peña Diéguez.
A diferencia del tradicional sistema de prensado manual, la
moderna tecnología disminuye la presencia del hombre en la
producción y humaniza el trabajo.
Yenisel Acosta es técnica químico-industrial y trabajaba en el
antiguo central Camilo Cienfuegos, ahora supervisa el esmaltado de
las losas. "No podemos descuidarnos, en este proceso continuo cada
detalle determina en la calidad del producto final", asegura.
Apenas 30 obreros intervienen directamente en las operaciones de
maquinaria, elemento que obliga a los responsables de cada paso a
estar mucho más atentos ante los desperfectos técnicos.
Alejandro Valdés, operador de carga hacia el horno, reconoce la
importancia de semejante automatización. "Cuando la fotocélula se
activa ya nosotros sabemos que hay algún error; la máquina te dice
dónde y solo necesitamos reprogramar el equipo", explica.
Desde su puesta en marcha en julio de 2008, la fábrica ha
producido más de un millón de metros cuadrados de losas, cifra que
aproximadamente representa un 30% de la producción total del país en
ese mismo periodo.
La confección de estos elementos de piso en Cuba aún resulta
insuficiente dadas las necesidades constructivas del país; por ello,
el avance en esta dirección debe servir como empuje para aprovechar
al máximo las diferentes alternativas que permitan sustituir
importaciones.