Antes de completarse el trabajo editorial, la furia de la
naturaleza transformó de tal manera el panorama, que obligó a
incorporar el texto —junto a techos, sembrados y animales— en el
extenso inventario de lo que el viento se llevó.
Entonces, la UBPC El Mango, que acababa de convertirse en la
primera unidad del país en recibir la Doble Corona, distinción
otorgada por el Grupo Nacional de Agricultura Urbana y el MINAGRI,
se vio frente al imperativo de recomenzar.
"Se afectaron los cultivos y desaparecieron las cubiertas de
todas las instalaciones. El ganado, los cerdos, los conejos, las
aves quedaron a la intemperie", recuerda Nardo Bobadilla, el médico
veterinario que dirige la UBPC desde su fundación, hace más de una
década.
Aun así, gracias a una rápida reacción lograron reducir al mínimo
la muerte de animales. "Aprovechamos las pencas de las palmas que
había tumbado el ciclón para techar las naves hasta tanto llegaran
los recursos. Gracias a ello pudimos salvar la inmensa mayoría de
las gallinas y los conejos, y la totalidad de los cerdos".
Y aunque pasados 10 meses muchas de las edificaciones aguardan
todavía por las definitivas planchas de zinc, la producción ha
retomado su cauce.
"A los 40 días ya comercializábamos hortalizas de los
organopónicos y se restablecían las crías. A pesar de los huracanes,
cerramos el año con una ganancia de 506 000 pesos", dice Bobadilla.
Ello permitió la elevación del salario promedio durante el 2008 a
850 pesos mensuales, no obstante haber crecido en el número de
asociados, que hoy suman 92. "Todos los días tenemos que atender a 4
o 5 personas que quieren ingresar en la cooperativa", asegura.
Con 10 hectáreas cubiertas de marabú, tres naves semidestruidas y
16 trabajadores, fue creada en 1998 la UBPC El Mango, la cual tenía
inicialmente como casi único objeto social la ceba porcina. Hoy
poseen 124 hectáreas (incluidos varios organopónicos) donde los
cultivos muestran de forma generalizada una profunda cultura del
trabajo, mientras la fuerza laboral se ha multiplicado.
Ejemplo de ello es la finca Caguairán, como las restantes,
arrebatada a las malezas, donde en marzo de 2007 recibieron al
General de Ejército Raúl Castro Ruz.
"Cuando Raúl nos visitó, llegamos hasta aquí por un trillo",
comenta Bobadilla, mientras presenciamos sembrados de maíz, piña,
frutales, un organopónico con variedad de hortalizas, y un sistema
semiprotegido en fase de acondicionamiento.
De aquel encuentro, han quedado como una preciada reliquia las
palabras del Segundo Secretario del Partido asentadas en el libro de
visitantes:
"Con gran satisfacción he recorrido (¼
) la UBPC El Mango, acompañado por el magnífico administrador Nardo
Bobadilla, su fundador, que con férrea voluntad ha demostrado que en
la producción de alimentos¼ sí se puede".
"La presencia de Raúl significó un gran compromiso. Desde
entonces surgieron nuevos proyectos encaminados a, como él nos
sugirió, lograr formas más eficientes de producir", expresa
Bobadilla.
Con ese espíritu, a pesar del paso desolador de dos huracanes,
lograron recuperarse con tal celeridad que el Grupo Nacional de
Agricultura Urbana les ratificó, por sexta vez, la condición De
Excelencia, y la CTC les entregó la bandera de Proeza Laboral.
A pesar de que en materia de agricultura ningún dato es más
elocuente que los resultados en quintales o toneladas, el ejemplo de
El Mango demuestra que para sacarle provecho a la tierra, el hombre
constituye un elemento fundamental.
"El secreto para lograr buenos resultados consiste en combinar el
interés personal con el social. Si solo nos interesara la ganancia,
nos hubiéramos dedicado exclusivamente a la ceba porcina, seríamos
todavía 12 trabajadores con elevados ingresos, pero no habríamos
dado la posibilidad a otros de un empleo digno, ni desarrollado
otras producciones que la población necesita", dice Bobadilla.
De modo que por sus resultados y sus enseñanzas, a la Doble
Corona otorgada hace un año, hoy habría que agregarle a la UBPC El
Mango una tercera, la de arreglárselas para salir airosos de la
adversidad.