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La obra de la pintora cubano-rusa María Valdés es todo humanismo y
constituye un puente de amistad entre la juventud de ambos pueblos,
sostuvo hoy aquí el líder de la fracción parlamentaria Rusia Justa,
Nikolai Levishev.
Al inaugurar en la sede del Instituto Mundo Justo la exposición
El llamado de la sangre, conformada por 30 paisajes de la joven
artista, el legislador resaltó que desde la cultura esta muestra es
un llamado a la defensa de la justicia social.
Nuestra institución, encabezada por el presidente del Consejo de
la Federación (senado), Serguei Mironov, se honra con el talento de
esta creadora de la plástica, en cuyos trazos se funden la impronta
del alma rusa y la luz de libertad de la mayor de las Antillas,
concluyó.
El presidente de la Unión de Artistas de Rusia, Serguei Goriaev,
por su parte, destacó la energía y los contrastes visuales del
Caribe, presentes en los paisajes creados entre 1998 y 2008.
En María Valdés, hija de un cubano y formada como pintora en la
Federación de Rusia, predominan los colores y la atmósfera del
lejano archipiélago tan cercano en el corazón del pueblo ruso,
observó.
Nacida en Moscú en marzo de 1979, por la calidad de su trabajo
ostenta la condición de miembro de la Unión de Pintores de Rusia, y
desde 2006 integra la Asociación Internacional de Artes Decorativas
de la UNESCO, informó.
Goriaev comentó que Valdés se distingue por una percepción propia
del mundo, expresada a través de una composición original, donde los
colores se conjugan con la gráfica.
Estas características provocan vivo interés hacia sus trabajos,
incluidos en salones de la Unión de Pintores de Moscú, de la filial
moscovita de los artistas plásticos de toda Rusia y en colecciones
privadas en la Federación y en el exterior, agregó el especialista.
En presencia del embajador cubano, Juan Valdés, y de otros
funcionarios de la legación de la mayor de la Antillas, la creadora
confesó sentirse emocionada.
Esta muestra resume una labor que data de 1998, cuando pinté
Paisaje tropical, antes de ir a la tierra natal de mi padre por
primera vez en 2001, dijo Valdés a Prensa Latina.
Regresé a Cuba en 2006 y viví con mi familia una experiencia
maravillosa durante casi dos años, que estimuló mi labor creativa,
expresó.
En esa época pinté Llegaron las sombras, cuadro en el que expreso
la tristeza de nuestras palmas ante los crímenes de Estados Unidos
en Iraq. Lo presenté en un concierto infantil en el cine Yara, de La
Habana, en repudio a esa agresión, agregó.
La integrante de la directiva de la Asociación de Cubanos
Residentes en Rusia, señala como su obra más entrañable el paisaje
El Ángel, creado en Moscú en 2009.
Es un homenaje a la tierra de mi padre y mis abuelos. Cuba es un
paraíso, y se dice que allí están los ángeles, remarcó enfática la
joven artista.