Cuba en el mundo

Muestra de pintora cubano-rusa despierta elogios en Moscú

MOSCÚ, 6 de junio (PL).— La obra de la pintora cubano-rusa María Valdés es todo humanismo y constituye un puente de amistad entre la juventud de ambos pueblos, sostuvo hoy aquí el líder de la fracción parlamentaria Rusia Justa, Nikolai Levishev.

Al inaugurar en la sede del Instituto Mundo Justo la exposición El llamado de la sangre, conformada por 30 paisajes de la joven artista, el legislador resaltó que desde la cultura esta muestra es un llamado a la defensa de la justicia social.

Nuestra institución, encabezada por el presidente del Consejo de la Federación (senado), Serguei Mironov, se honra con el talento de esta creadora de la plástica, en cuyos trazos se funden la impronta del alma rusa y la luz de libertad de la mayor de las Antillas, concluyó.

El presidente de la Unión de Artistas de Rusia, Serguei Goriaev, por su parte, destacó la energía y los contrastes visuales del Caribe, presentes en los paisajes creados entre 1998 y 2008.

En María Valdés, hija de un cubano y formada como pintora en la Federación de Rusia, predominan los colores y la atmósfera del lejano archipiélago tan cercano en el corazón del pueblo ruso, observó.

Nacida en Moscú en marzo de 1979, por la calidad de su trabajo ostenta la condición de miembro de la Unión de Pintores de Rusia, y desde 2006 integra la Asociación Internacional de Artes Decorativas de la UNESCO, informó.

Goriaev comentó que Valdés se distingue por una percepción propia del mundo, expresada a través de una composición original, donde los colores se conjugan con la gráfica.

Estas características provocan vivo interés hacia sus trabajos, incluidos en salones de la Unión de Pintores de Moscú, de la filial moscovita de los artistas plásticos de toda Rusia y en colecciones privadas en la Federación y en el exterior, agregó el especialista.

En presencia del embajador cubano, Juan Valdés, y de otros funcionarios de la legación de la mayor de la Antillas, la creadora confesó sentirse emocionada.

Esta muestra resume una labor que data de 1998, cuando pinté Paisaje tropical, antes de ir a la tierra natal de mi padre por primera vez en 2001, dijo Valdés a Prensa Latina.

Regresé a Cuba en 2006 y viví con mi familia una experiencia maravillosa durante casi dos años, que estimuló mi labor creativa, expresó.

En esa época pinté Llegaron las sombras, cuadro en el que expreso la tristeza de nuestras palmas ante los crímenes de Estados Unidos en Iraq. Lo presenté en un concierto infantil en el cine Yara, de La Habana, en repudio a esa agresión, agregó.

La integrante de la directiva de la Asociación de Cubanos Residentes en Rusia, señala como su obra más entrañable el paisaje El Ángel, creado en Moscú en 2009.

Es un homenaje a la tierra de mi padre y mis abuelos. Cuba es un paraíso, y se dice que allí están los ángeles, remarcó enfática la joven artista.

 

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