.— La conversación con el
arquitecto cubano Rómulo Fernández Villolda a pocos metros del
monumento erigido sobre la tumba de Shafick Handal, líder del Frente
Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), le hace evocar
momentos sensibles.
Correspondió a él, junto al escultor también cubano, Rafael
Consuegra, elaborar el proyecto de lo que sería ese homenaje al
combatiente revolucionario de tan importante trayectoria en el país
centroamericano, para que manos salvadoreñas lo plasmaran después en
granito rojo, el color del partido.
El llamado para participar en esa expresión de la solidaridad
cubana hacia el pueblo de El Salvador los hizo aterrizar en octubre
del 2006 en el aeropuerto internacional de esta capital, sintiendo
la satisfacción, un año después, de ver terminada la hermosa obra.
Fue necesario, primero, hablar con muchos compañeros del Frente
que lo conocieron bien, con Tania, si viuda, y analizar alrededor de
mil fotos para escoger una, sólo una, representativa de la
personalidad de aquel guía de la organización vanguardia de su
pueblo, señaló.
Una anécdota interesante, a la cual se refirió, reveló que los
dos profesionales cubanos se distribuyeron a partes iguales las
fotos y al día siguiente vieron, incluso con sorpresa, su
coincidencia en la elección de una de ellas.
La tarea fue materializar esa foto de un Shafick muy humano,
padre, guerrillero, hombre maduro y muy reflexivo y Consuegra hizo
un brillante trabajo para llevarlo a vías de hecho, agregó.
En sus palabras, señaló que no se pudo olvidar la necesidad de
reflejar a un Shafick bandera de la lucha de su pueblo y la estrella
de comandante, en lo alto del monumento, brilla al recibir los rayos
del sol, representando la autoridad reconocida del dirigente
revolucionario.
Rindió tributo al trabajo de los constructores salvadoreños que,
con gran amor, trabajaron edificando el proyecto pero también a los
vecinos de esa zona del Cementerio Central, quienes ante el intento
de un grupo derechista de profanar el lugar salieron a defenderlo
con toda la fuerza del pueblo.
Ahora, tras el ascenso al poder del Frente, la victoria por la
cual luchara Shafick, el arquitecto cubano volvió al lugar y se
reencontró con quienes colaboraron a hacer realidad el homenaje al
combatiente desaparecido.