Cienfuegos dejó de ubicarse entre las provincias más gastadoras
de energía eléctrica y aparece en el bloque de las que no
excedieron, en los primeros días de junio, los dígitos planificados
de sus metrocontadores.
Marina Martínez del Sol, directora de Uso Racional de Energía en
la Organización Básica Eléctrica de Cienfuegos, explicó a la AIN que
dejaron de consumirse 213,5 megawatts debido a la política austera
de ahorro.
Entre estas acciones clasifican el apagar equipos consumidores,
limitar el horario en el uso de los acondicionadores de clima,
adecuar el empleo de otros menos eficientes, al punto de reportar un
96,5 por ciento en el consumo de la energía planificada.
No obstante ser uno de los territorios más industrializados de
Cuba, Cienfuegos posee buenos ejemplos en la austeridad energética,
entre los que destacan la Fábrica de Pienso, el Molino de Cereales,
el Hospital Pediátrico, los hoteles La Unión y Punta Las Cuevas.
Martínez del Sol abundó que los más grandes consumidores
históricos, como la fábrica de cemento y la refinería de petróleo
bajaron sus promedios diarios de gasto, sin dejar de procesar los
carburantes y producir clinker y el llamado oro gris.
Por el contrario, otras industrias no logran detener la curva
ascendente de los consumos, aunque sus líneas fabriles no requieren
de la demanda de los grandes hornos, o de los procesos continuos de
producción.
Y como el mejor ejemplo empieza por casa, la Organización Básica
Eléctrica apaga 62 aires durante cuatro horas dentro de la jornada
laboral.
Julio César Rangel, especialista de esa entidad, explicó que las
medidas de ahorro permitieron dejar de consumir 200 kilowatts hora.