Con el objetivo de disminuir la contaminación de las aguas de la
Bahía de la Habana, y preservar su entorno, el Grupo de Trabajo
Estatal inició la construcción de dos plantas de tratamiento de
residuales líquidos.
Yosvany Simón Gil, Director de Prevención y Saneamiento de la
entidad, explicó que según cálculos estimados, dichas plantas
disminuirán en más de un 40 por ciento la llegada de materia
orgánica a la rada habanera.
Capaces de procesar un millar de litros por segundo una, y 206
litros la otra, con posibilidades esta última de extensión a tres
módulos hasta llegar a 600 litros, serán ubicadas en la
desembocadura del Río Luyanó, uno de los que mayor volumen de
desechos tóxicos vierte a la ensenada capitalina.
La Bahía de La Habana, junto a su cuenca tributaria, abarcan unos
85 kilómetros cuadrados, y en sus alrededores habitan más de 900 mil
personas de 10 de los 15 municipios que conforman la capital cubana,
de ahí la importancia de conservarla como ecosistema natural
marítimo e importante núcleo comercial.
El aumento del oxígeno disuelto en la columna de agua a seis
miligramos por litro, volumen que posibilita la vida animal, y la
reducción en más del 80 por ciento de los hidrocarburos y sólidos
flotantes en la bahía se cuentan entre los logros obtenidos por el
Grupo de Trabajo Estatal, creado el 15 de junio de l998.
Estas y otras acciones dirigidas a librar de polución las aguas
que llegan al estuario a través del drenaje pluvial y de los ríos,
caracterizan el trabajo de dicha institución, la cual se suma a la
jornada de actividades educativas sobre el cuidado del entorno
natural, en el Día Mundial del Medio Ambiente.