La Industria Láctea de Ciego de Ávila reajusta su consumo
eléctrico, en aras de reducir unos 22 megaWatt en la demanda de
junio sin afectar la calidad de sus producciones.
Para lograr tal empeño y no sobrepasar los 270 megaWatts
asignados en el actual mes, desde el día primero el colectivo
paraliza durante el horario pico los sistemas de refrigeración, de
la planta de hielo, neveras de helado y las estaciones de bombeo y
traslado de agua.
Rubén Pina Ángel-Bello, subdirector de la entidad, precisó que a
estas alternativas se suma la desconexión diaria de los
acondicionadores de aire desde las 11 de la mañana hasta la una de
la tarde, sin perjuicio para los centros, ubicados en la ciudad
capital de provincia y Morón.
También se reparan calderas, redes de vapor y bancos de
capacitores, son montados metro-contadores en cada área de trabajo y
se cambian lámparas altas consumidoras por otras más eficientes,
agregó Pina Ángel-Bello.
Las acciones ahorrativas para evitar los apagones se controlan
diariamente y favorecen el funcionamiento de nuevas inversiones en
el proceso de recepción y envasado de la leche fresca, que aumentan
en esta época de primavera.
De igual forma en las pasteurizadoras, luego de ser beneficiadas
con tecnología de punta, se puede determinar, con más precisión, las
cualidades del alimento, como los contenidos de grasa, sólidos y
otros indicadores de calidad.
El control energético también apunta a que los obreros estén
concientes de la necesidad de economizar electricidad para respaldar
la continuidad de los principales renglones productivos, añadió la
fuente.
Ciego de Ávila experimentó un sobreconsumo en los primeros cuatro
meses del año, lo cual obliga a todas las industrias del territorio
a disminuirlo en el segundo semestre.