Que la Ciencia no quede en saco roto

Freddy Pérez Cabrera

El doctor Sergio Rodríguez Morales, director del Instituto Nacional de Investigaciones en Viandas Tropicales (INIVIT), de Santo Domingo, Villa Clara, constituye una autoridad en los temas de la agricultura, sector al que ha dedicado toda una vida.

El doctor Sergio Rodríguez Morales, director del Instituto Nacional de Investigaciones en Viandas Tropicales (INIVIT). Fotos del autor

En medio del debate generalizado acerca de cómo elevar los rendimientos, crear una cultura del trabajo en el campo y poner en la mesa del cubano los productos que necesita, acudimos a este investigador, quien comparte con los lectores de Granma sus criterios al respecto.

¿Cómo están las relaciones de los científicos con los productores?

Prefiero no echarles la culpa a los productores, ellos son resultado de errores y deformaciones en el MINAGRI, al cual pertenecemos los científicos. Uno de los problemas fundamentales de la agricultura cubana es no contar con un sistema de extensionismo agrícola que permita canalizar de manera eficiente y ágil en la práctica productiva, los resultados de la ciencia.

Si el INIVIT u otro centro descubre una variedad o una nueva tecnología, no existe una red que lleve, lo antes posible, ese resultado al productor.

Traduzca ese tema a la práctica.

Para ponerte un ejemplo, si el INIVIT u otro centro descubre una variedad o una nueva tecnología, no existe una red que lleve, lo antes posible, ese resultado al productor. Ese déficit lo tratamos de suplir a través de los recorridos del Grupo Nacional de Viandas, sin embargo, creo que el país está muy urgido de diseñar ese sistema, en el cual ya estamos trabajando.

A su modo de ver las cosas, ¿cuál es el principal problema de la agricultura cubana?

Además de lo anterior, no tener un sistema de semillas. En determinado momento existían las fincas y hasta las empresas de semillas, pero eso se deterioró con el periodo especial y, por qué no, por la falta de previsión, y ahora pagamos las consecuencias. Lo último que debe deteriorarse en un sistema productivo son las simientes.

La solución está en diversificar la producción en las biofábricas, tal y como lo diseñó Fidel.

¿Fuimos poco precavidos?

El Comandante en Jefe fue muy previsor en ese tema. Él ideó las biofábricas, capaces de producir 40 millones de vitroplantas. Las diseñó para cuando tuviéramos una variedad nueva, la lleváramos allí, le diéramos un impulso y luego, por métodos convencionales, la siguiéramos multiplicando. Eso ahorra mucho tiempo, fíjate que por la vía tradicional, propagar una variedad demora 7 u 8 años y a través de la ciencia lo puedes hacer en tres o cuatro.

¿Hubo un tiempo en que solo se producían allí vitroplantas de plátano?

Se deterioró el pensamiento estratégico. Convertimos a las biofábricas en productoras de plátano solamente, y a veces de variedades que no tenían salida como era el caso del FIAT 18, y muy pocas cantidades de otras viandas, y ahora sufrimos las consecuencias. La solución está en diversificar la producción en las biofábricas, tal y como lo diseñó Fidel.

¿La malanga, por ejemplo?

Sí, es el ejemplo clásico. Al no contar con semillas frescas, decidimos recuperarla a partir de una simiente que tenía 10 o 12 reproducciones, por métodos convencionales de propagación agámica. Por esa vía se iban transmitiendo las enfermedades de un año a otro y ello ha derivado en que haya territorios donde esa vianda casi no existe porque está enferma.

¿Cuál es la solución?

Para solucionar este problema hay que producir un millón de vitroplantas, las que dan para sembrar 26 hectáreas el primer año, el segundo 260 y el tercero 2 600, y así en tres o cuatro año años tenemos una semilla de malanga refrescada. Es lo que estamos haciendo hoy, pero no debimos permitir que eso pasara.

¿Y los otros cultivos?

Tenemos nuevos clones de boniato, plátano, malanga, pero es el INIVIT el que tiene que llevar un poquito de cada uno a las provincias, si hubiera una finca de semillas en cada municipio y en cada provincia, al cabo de tres o cuatro año todos los productores del territorio tendrían acceso a ellos. Hoy el productor no tiene a quién acudir.

¿Cómo influye el mercado en todo esto?

Nos mata. Te pongo un ejemplo. Recientemente llevamos a varios lugares una nueva variedad de pepino, pero al no existir un sistema, la mayoría de los productores, por la presión del mercado, vendieron toda la producción y no dejaron nada para semillas. Eso pasa porque si tú tienes mentalidad de productor para acopio, lo que te importa es el dinero. Muy diferente sería si tu trabajo fuera producir semillas, tu pensamiento cambiaría.

¿Cuánto cuesta al país no tener semillas?

Anualmente se invierten millones de pesos en adquirir las que necesitamos, muchas de las cuales pudieran producirse en nuestras biofábricas o empresas de semillas, si existieran. Producirlas aquí es una cuestión estratégica, ya no se trata de tenerlas para lo que se vaya a sembrar mañana, es necesario tener una reserva para enfrentar casos de desastres. Esas coyunturas le cuestan al país millones porque los productores de simientes en el mundo se aprovechan de ellas para subir precios. Qué distinto sería si tuviéramos una reserva.

¿No solo para enfrentar huracanes?

También padecemos intensas sequías. Cuántas veces se pierde la semilla, porque cae un aguacero y allá va todo el mundo a sembrar, después no llueve más y perdemos todo. Ahora mismo hay una situación muy delicada con los cangres de yuca debido al impacto de los huracanes.

¿Algunos confunden la semilla con el material de siembra?

Una estaca de yuca, un grano de maíz, un esqueje de boniato constituye un material de siembra, la verdadera semilla es un grano de la mejor variedad, libre de plagas y enfermedades, con potencial productivo.

Lo que sucede al no existir la semilla de calidad en la cantidad y variedad suficientes es que la sembramos, invertimos miles de pesos en insumos, fertilizantes, riego, petróleo, dinero en salarios y después los rendimientos no se corresponden con lo previsto. Por eso a veces las cifras de caballerías sembradas asombran y después las placitas están vacías.

¿Cuánto puede producirse con una semilla de calidad?

Si le echas fertilizante te produce 15 o 20 veces más que una envejecida. En cambio, si la riegas en un sembrado enfermo y degenerado, estás dilapidando ese recurso. Hay que lograr que el fertilizante que importamos rinda dos veces más, la única forma es utilizando la semilla y la variedad de mayor rendimiento y, además, aplicarlo eficientemente. A veces le hacemos daño a un productor al darle fertilizante y otros recursos sin tener las condiciones óptimas para producir, después no tiene los rendimientos esperados y queda empeñado para un buen rato.

En varias tribunas usted ha hablado de producir alimentos para animales. ¿No le parece una utopía?

Sueño que un día podamos hablar también de ese tema. Algunos guajiros lo hacen. Cuánto pudiéramos ahorrarle al país, por concepto de sustitución de importaciones. El puerco, por ejemplo, no solo consume soya, también necesita un 60% de alimento energético.

¿Boniato o yuca, por ejemplo?

El boniato después de los 90 días de sembrado, cada quincena te aumenta 1 000 quintales por caballería. Si logras controlar el tetuán, como lo hacen muchos productores de La Habana, ahí tienes una mina de dinero y de recursos para alimentar a los animales. Saca una cuenta, el quintal se paga hoy a 63 pesos, de modo que una caballería te puede dar por ese concepto cada 15 días 63 000 pesos.

¿Cómo es la reacción a las sugerencias del Grupo Nacional de Viandas?

Algunas como La Habana o Villa Clara son muy receptivas. La primera, por ejemplo, tiene hoy el 30% de las áreas de boniato sembradas del clon INIVIT 2005, que alcanza un alto rendimiento. Otros territorios están diseminando bejucos a los cuales se les ha dado 7 u 8 cortes y está demostrado que al noveno corte el boniato rinde un 20% menos.

¿Por qué insiste tanto en la siembra sobre canteros?

Es mucho más efectiva. Si lo hacemos en el fondo del surco cuando haya un aguacero vienen las pudriciones, en cambio si sembramos sobre cantero la calle sirve de drenaje. Además, está demostrado que en el acto de la cosecha si no lo hacemos de esa forma, en el fondo puede quedarse más del 25% de la producción.

¿Qué hay con la tecnología china de producción de boniatos?

Resulta muy efectiva. Un metro cuadrado da para sembrar 740 metros cuadrados de esqueje. Hay provincias y productores que han estabilizado ese método, pero no ocurre igual en todas partes. También sucede con el clon de yuca INIVIT Y 93-4, de porte bajo, y alto potencial productivo, nos ha costado mucho trabajo que prospere.

Cuando los huracanes, se habló mucho de sembrar variedades de plátano más resistentes a los vientos.

Hoy se trabaja en ese tema. Tenemos clones de plátano enano y otros. Sin embargo, hay que llevar esos clones de bajo porte a las biofábricas, para dentro de 4 o 5 años tener cualquier cantidad de semillas de esas variedades.

¿Satisfecho con la integración de los centros científicos?

Aunque se han dado pasos importantes, el hecho de no tener un sistema de extensionismo agrícola hace que no podamos integrarnos al nivel deseado. Uno se integra en una tarea concreta y de hecho tenemos relación con varias instituciones, pero no hay unidad de criterios.

A veces vas a un centro científico y le dices al productor "esta es la mejor variedad", y la siembran; o "cultiven a tal distancia", y allá va eso, en fin, volvemos locos a los productores.

¿Solubles estos problemas?

Tengo el convencimiento de que no hay país que tenga las condiciones nuestras para resolver estos problemas. Hay recursos, un potencial humano creado por la Revolución y mucha voluntad política para hacerlo. Confío en que con los pasos que se vienen dando en el Ministerio de la Agricultura, en breve tiempo muchos de estos problemas tendrán solución.

No descuidar a los nuevos productores

Una preocupación de Sergio Rodríguez es la atención que debe brindarse a los productores que han aparecido en la campiña cubana, quienes adquirieron tierras a través de la Resolución 259. A ellos hay que atenderlos, orientarlos o se defraudan del trabajo en el campo, que es duro.

Puso como ejemplo un arriero de Holguín que vendió el coche y los dos caballos que tenía y le puso ese dinero a la finquita entregada. Estaba medio decepcionado porque no sabía qué hacer con aquello. Cuando el Director del INIVIT le explicó que en un año casi podía recuperar la inversión si aplicaba la tecnología china para producir boniato, le volvió el alma al cuerpo.

Luego le dio otras sugerencias y hasta un poco de semillas de otras variedades, a lo cual respondió el guajiro con el compromiso de poner a producir aquellas tierras y entregar toda la producción al Estado.

 

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