El Comandante en Jefe fue muy previsor en ese tema. Él ideó las
biofábricas, capaces de producir 40 millones de vitroplantas. Las
diseñó para cuando tuviéramos una variedad nueva, la lleváramos
allí, le diéramos un impulso y luego, por métodos convencionales, la
siguiéramos multiplicando. Eso ahorra mucho tiempo, fíjate que por
la vía tradicional, propagar una variedad demora 7 u 8 años y a
través de la ciencia lo puedes hacer en tres o cuatro.
¿Hubo un tiempo en que solo se producían allí vitroplantas de
plátano?
Se deterioró el pensamiento estratégico. Convertimos a las
biofábricas en productoras de plátano solamente, y a veces de
variedades que no tenían salida como era el caso del FIAT 18, y muy
pocas cantidades de otras viandas, y ahora sufrimos las
consecuencias. La solución está en diversificar la producción en las
biofábricas, tal y como lo diseñó Fidel.
¿La malanga, por ejemplo?
Sí, es el ejemplo clásico. Al no contar con semillas frescas,
decidimos recuperarla a partir de una simiente que tenía 10 o 12
reproducciones, por métodos convencionales de propagación agámica.
Por esa vía se iban transmitiendo las enfermedades de un año a otro
y ello ha derivado en que haya territorios donde esa vianda casi no
existe porque está enferma.
¿Cuál es la solución?
Para solucionar este problema hay que producir un millón de
vitroplantas, las que dan para sembrar 26 hectáreas el primer año,
el segundo 260 y el tercero 2 600, y así en tres o cuatro año años
tenemos una semilla de malanga refrescada. Es lo que estamos
haciendo hoy, pero no debimos permitir que eso pasara.
¿Y los otros cultivos?
Tenemos nuevos clones de boniato, plátano, malanga, pero es el
INIVIT el que tiene que llevar un poquito de cada uno a las
provincias, si hubiera una finca de semillas en cada municipio y en
cada provincia, al cabo de tres o cuatro año todos los productores
del territorio tendrían acceso a ellos. Hoy el productor no tiene a
quién acudir.
¿Cómo influye el mercado en todo esto?
Nos mata. Te pongo un ejemplo. Recientemente llevamos a varios
lugares una nueva variedad de pepino, pero al no existir un sistema,
la mayoría de los productores, por la presión del mercado, vendieron
toda la producción y no dejaron nada para semillas. Eso pasa porque
si tú tienes mentalidad de productor para acopio, lo que te importa
es el dinero. Muy diferente sería si tu trabajo fuera producir
semillas, tu pensamiento cambiaría.
¿Cuánto cuesta al país no tener semillas?
Anualmente se invierten millones de pesos en adquirir las que
necesitamos, muchas de las cuales pudieran producirse en nuestras
biofábricas o empresas de semillas, si existieran. Producirlas aquí
es una cuestión estratégica, ya no se trata de tenerlas para lo que
se vaya a sembrar mañana, es necesario tener una reserva para
enfrentar casos de desastres. Esas coyunturas le cuestan al país
millones porque los productores de simientes en el mundo se
aprovechan de ellas para subir precios. Qué distinto sería si
tuviéramos una reserva.
¿No solo para enfrentar huracanes?
También padecemos intensas sequías. Cuántas veces se pierde la
semilla, porque cae un aguacero y allá va todo el mundo a sembrar,
después no llueve más y perdemos todo. Ahora mismo hay una situación
muy delicada con los cangres de yuca debido al impacto de los
huracanes.
¿Algunos confunden la semilla con el material de siembra?
Una estaca de yuca, un grano de maíz, un esqueje de boniato
constituye un material de siembra, la verdadera semilla es un grano
de la mejor variedad, libre de plagas y enfermedades, con potencial
productivo.
Lo que sucede al no existir la semilla de calidad en la cantidad
y variedad suficientes es que la sembramos, invertimos miles de
pesos en insumos, fertilizantes, riego, petróleo, dinero en salarios
y después los rendimientos no se corresponden con lo previsto. Por
eso a veces las cifras de caballerías sembradas asombran y después
las placitas están vacías.
¿Cuánto puede producirse con una semilla de calidad?
Si le echas fertilizante te produce 15 o 20 veces más que una
envejecida. En cambio, si la riegas en un sembrado enfermo y
degenerado, estás dilapidando ese recurso. Hay que lograr que el
fertilizante que importamos rinda dos veces más, la única forma es
utilizando la semilla y la variedad de mayor rendimiento y, además,
aplicarlo eficientemente. A veces le hacemos daño a un productor al
darle fertilizante y otros recursos sin tener las condiciones
óptimas para producir, después no tiene los rendimientos esperados y
queda empeñado para un buen rato.
En varias tribunas usted ha hablado de producir alimentos para
animales. ¿No le parece una utopía?
Sueño que un día podamos hablar también de ese tema. Algunos
guajiros lo hacen. Cuánto pudiéramos ahorrarle al país, por concepto
de sustitución de importaciones. El puerco, por ejemplo, no solo
consume soya, también necesita un 60% de alimento energético.
¿Boniato o yuca, por ejemplo?
El boniato después de los 90 días de sembrado, cada quincena te
aumenta 1 000 quintales por caballería. Si logras controlar el
tetuán, como lo hacen muchos productores de La Habana, ahí tienes
una mina de dinero y de recursos para alimentar a los animales. Saca
una cuenta, el quintal se paga hoy a 63 pesos, de modo que una
caballería te puede dar por ese concepto cada 15 días 63 000 pesos.
¿Cómo es la reacción a las sugerencias del Grupo Nacional de
Viandas?
Algunas como La Habana o Villa Clara son muy receptivas. La
primera, por ejemplo, tiene hoy el 30% de las áreas de boniato
sembradas del clon INIVIT 2005, que alcanza un alto rendimiento.
Otros territorios están diseminando bejucos a los cuales se les ha
dado 7 u 8 cortes y está demostrado que al noveno corte el boniato
rinde un 20% menos.
¿Por qué insiste tanto en la siembra sobre canteros?
Es mucho más efectiva. Si lo hacemos en el fondo del surco cuando
haya un aguacero vienen las pudriciones, en cambio si sembramos
sobre cantero la calle sirve de drenaje. Además, está demostrado que
en el acto de la cosecha si no lo hacemos de esa forma, en el fondo
puede quedarse más del 25% de la producción.
¿Qué hay con la tecnología china de producción de boniatos?
Resulta muy efectiva. Un metro cuadrado da para sembrar 740
metros cuadrados de esqueje. Hay provincias y productores que han
estabilizado ese método, pero no ocurre igual en todas partes.
También sucede con el clon de yuca INIVIT Y 93-4, de porte bajo, y
alto potencial productivo, nos ha costado mucho trabajo que
prospere.
Cuando los huracanes, se habló mucho de sembrar variedades de
plátano más resistentes a los vientos.
Hoy se trabaja en ese tema. Tenemos clones de plátano enano y
otros. Sin embargo, hay que llevar esos clones de bajo porte a las
biofábricas, para dentro de 4 o 5 años tener cualquier cantidad de
semillas de esas variedades.
¿Satisfecho con la integración de los centros científicos?
Aunque se han dado pasos importantes, el hecho de no tener un
sistema de extensionismo agrícola hace que no podamos integrarnos al
nivel deseado. Uno se integra en una tarea concreta y de hecho
tenemos relación con varias instituciones, pero no hay unidad de
criterios.
A veces vas a un centro científico y le dices al productor "esta
es la mejor variedad", y la siembran; o "cultiven a tal distancia",
y allá va eso, en fin, volvemos locos a los productores.
¿Solubles estos problemas?
Tengo el convencimiento de que no hay país que tenga las
condiciones nuestras para resolver estos problemas. Hay recursos, un
potencial humano creado por la Revolución y mucha voluntad política
para hacerlo. Confío en que con los pasos que se vienen dando en el
Ministerio de la Agricultura, en breve tiempo muchos de estos
problemas tendrán solución.
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No descuidar a los nuevos productores
Una preocupación de Sergio Rodríguez es la atención que debe
brindarse a los productores que han aparecido en la campiña
cubana, quienes adquirieron tierras a través de la
Resolución 259. A ellos hay que atenderlos, orientarlos o se
defraudan del trabajo en el campo, que es duro.
Puso como ejemplo un arriero de Holguín que
vendió el coche y los dos caballos que tenía y le puso ese
dinero a la finquita entregada. Estaba medio decepcionado
porque no sabía qué hacer con aquello. Cuando el Director
del INIVIT le explicó que en un año casi podía recuperar la
inversión si aplicaba la tecnología china para producir
boniato, le volvió el alma al cuerpo.
Luego le dio otras sugerencias y hasta un
poco de semillas de otras variedades, a lo cual respondió el
guajiro con el compromiso de poner a producir aquellas
tierras y entregar toda la producción al Estado.
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