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La crisis global impacta en Japón
ARNALDO MUSA
musa.amp@granma.cip.cu
Japón se debate en el marasmo del peor desempeño de su economía
desde la Segunda Guerra Mundial, principalmente por el colapso de
sus exportaciones. La deflación se ha recrudecido, ascendió el
desempleo y decreció el Producto Interno Bruto (PIB), en tanto la
caída de las ventas al exterior hizo que también disminuyeran las
reservas internacionales e inversiones.
La crisis actual en ese país es de naturaleza muy diferente a la
crisis en Estados Unidos. Cuando en esa nación explotó la burbuja
inmobiliaria, la reacción en cadena empezó a afectar a otros con la
misma situación. La economía japonesa parecía no inmutarse durante
unos meses, y se argüía a la fortaleza de sus bancos y
exportaciones. El Gobierno llegó a decir que la nación se alzaría
como gran ejemplo a seguir ante esta crisis mundial. Pero fue
entonces que el valor del yen empezó a subir desorbitadamente
respecto al euro y el dólar. Las ventas cayeron.
En julio del año pasado, con un euro se compraban169 yenes, pero
en apenas dos meses se podían conseguir 120. Con el dólar también
pasó algo parecido.
De repente, a ojos de europeos y estadounidenses los productos
japoneses han pasado a costar un 30% o incluso un 40% más en
cuestión de meses. Si a esto le añadimos la caída a nivel mundial
del consumo, nos encontramos con una nación con muchísimas
dificultades para vender y exportar. Para una economía basada en la
manufactura y la exportación, como es Japón, es letal el daño
provocado por este cambio tan rápido en el valor del yen.
Por ejemplo, las ventas de Sony han bajado un 70% y las de Toyota
están en niveles de hace 35 años. Toyota, Nissan y Honda han
reducido la producción de coches en algo más de un 50%. Sony realizó
sus primeros despidos masivos desde que la empresa se fundó.
Panasonic y Canon hicieron lo mismo, algo que no pasó en la anterior
crisis japonesa.
DEPRECIACIÓN DEL YEN: COSTO PARA EL PAÍS
Una gran parte de la culpa de que Japón esté ahora sumida en una
recesión la tiene el gran alza del valor del yen; pero, ¿por qué de
repente subió tanto?
Una de las razones es que inversores internacionales, ante los
grandes problemas de la economía mundial, vieron a Japón como una
economía estable y segura, aunque esté en recesión. Además de seguir
siendo la segunda economía mundial, los bancos japoneses apenas
están expuestos a hipotecas basura. Muchos inversores decidieron
mover sus reservas en euros y dólares a yenes, haciendo subir el
valor de este.
La razón principal por la que el yen subió tanto de valor fue el
denominado carry trade con yenes. La técnica del carry trade
consiste en pedir prestado dinero en economías con tipos de interés
muy bajo, y cambiar el dinero prestado a otra moneda donde la
economía tenga tipos de interés más altos para reinvertirlo y sacar
dinero con la diferencia.
Siguiendo el esquema del carry trade pidieron prestados
millones, y los cambiaron a sus monedas locales para ganar dinero.
Algunos calculan que a finales del 2007 habían salido de Japón el
equivalente a más de medio trillón de dólares americanos. Lo "bueno"
de tal salida de capital es que el valor del yen estuvo bajando y
bajando durante años, y esto benefició mucho a las empresas
exportadoras niponas; por ejemplo, Toyota tuvo su mejor año de la
historia en el 2007. Pero todos esos millones tenían que volver a
ser yenes en algún momento, era una auténtica bomba de relojería que
explotó el año pasado.
Ese día llegó con la crisis inmobiliaria en Estados Unidos,
cuando los inversores de repente perdieron el interés en el carry
trade, porque lo que querían era liquidez más que seguir
invirtiendo. Dejaron de pedir préstamos a Japón y, simplemente,
devolvieron el dinero prestado, que fue convertido a yenes, haciendo
subir el valor de este y, como consecuencia, afectando a las
exportaciones.
Otra de las causas de la pérdida de interés en el carry trade
es que con la crisis los tipos de interés de todo el mundo están por
los suelos. Y si no hay mucha diferencia entre los tipos de interés,
el carry trade es poco interesante. Muchísimo dinero está
volviendo a arcas japonesas y los inversores ya no están interesados
en pedir prestados más yenes y cambiarlos a sus monedas locales.
PERSPECTIVAS
El Gobierno de Japón auguró que la situación económica seguirá
siendo de momento "muy grave", al dar a conocer su nuevo cálculo
para el 2009, al tiempo que presentaba un plan de estímulo
equivalente a 151 500 millones de dólares. Espera otro desplome del
27,6% en las exportaciones y una contracción del PIB del 3,3% para
el ejercicio fiscal 2009/10, que comenzó en abril.
Por primera vez en muchos meses, el Banco Central abrió sus
reservas internacionales a fin de promover programas de rescate
empresariales y evitar que cunda el pánico, como en la anterior
crisis de 1997.
El ministro nipón de Economía, Kaoru Yosano, admitió que, como
"medida inusual y extraordinaria", se emplearon en marzo último 5
000 millones del más de un billón (un millón de millones) de dólares
de sus reservas en divisas de Japón (la segunda del mundo tras
China).
Esta baja es sin precedentes en una nación donde en los últimos
tiempos apenas crecía o decrecía su PIB (valor agregado de la
producción corriente de bienes y servicios dentro del territorio
nacional) y que depende en gran medida de sus inversiones en el
exterior.
La revista británica The Economist plantea que "la brecha de
producción" se "sanea" con el cierre de fábricas y el despido de
trabajadores, cuando el desempleo es del 5%, inusitado en una nación
donde la ocupación era virtualmente vitalicia. Esto fortalecería la
casi estacionaria deflación, que es el descenso generalizado del
nivel de precios de bienes y servicios en una economía, producto de
una caída en la demanda, y es mucho más maligna y temida por los
empresarios que la inflación.
Como se puede apreciar y según los pronósticos acerca de sus
consecuencias, la crisis actual también afecta y afectará a la
primera potencia económica regional y la segunda mundial. |