Los
aires de La Huella de España acercan todos los años, por esta
época, muchas sorpresas desde la península ibérica. Entre ellas,
aparece en esta edición Celia Flores. Guapa, como le dicen en España
a la mujer hermosa, sencilla, con la amistad a flor de piel y mirada
clara, penetrante, es la cantante que cultiva una propuesta musical
denominada Nuevo flamenco o Pop flamenco.
Celia Flores es, nada más y nada menos, la hija menor del
matrimonio que formaron una vez el inmenso bailarín Antonio Gades y
la cantante Pepita Flores González o simplemente Marisol.
Precisamente, hoy viernes 5 (6:00 p.m.) en el Coloquio sobre Antonio
Gades (sala teatro Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana Vieja)
y luego de la presentación del documental La ética en la danza
sobre el ilustre artista español, habrá un recital de Celia con el
también cantaor cubano Andrés Correa y el guitarrista Joel Matos
(Cuba).
Por ahí enrumbó el diálogo... "Es un homenaje de todo corazón,
quiero dejarle algo mío a La Habana, y dedicarlo a mi padre de la
forma en que sé hacerlo: cantando. ¿Estar en Cuba nuevamente?"
Repite con tono dulce la pregunta y refiere: "Es emocionante
siempre, he estado aquí cinco veces y Cuba es algo que no puedo
explicar con palabras, esta Isla era lo más importante para él, de
hecho está aquí en esta tierra...".
Y aunque se lo comenté en el diálogo, aparecieron en el recuerdo
de este redactor los días vividos junto a él y su compañía cuando
realizó la gira con Fuenteovejuna (1996) por algunos puntos
cubanos y sus palabras en una entrevista de entonces: "Director,
coreógrafo, bailarín, ¿cuál prefiere?" Sin pensarlo señaló con todas
sus fuerzas "Trabajador" ¿Cuba? "es lo que me gusta a mí. No soy
cubano, pero me considero como tal. Y hubiera querido llevar esta
Revolución por todo el mundo. No es un concepto mío, pertenece al
Che".
Del recital poco quiso decir, solo que hará un tema de su primer
disco (Celia Flores) titulado Un consejo, y otros que
dejó como incógnitas para desentrañar allí. Su mirada clara buscaba
como en el tiempo cuando asoma la pregunta: ¿Cómo recuerdas a Gades?
"Con todo el cariño del mundo. Era una persona responsable,
disciplinada al máximo para quien el trabajo era lo fundamental en
la vida. Eso nos lo inculcó desde pequeños a todos nosotros: para
conseguir lo que quieres hay que luchar con todas las fuerzas, solía
decirnos". Es algo que lleva siempre presente en su vida la artista,
cuyo quehacer creativo está inundado de alegría, vida, y sobre todo
de "aroma flamenco" como la música de Málaga, con esos sonidos que
le llegan de la herencia árabe o mora.
¿Pop flamenco? Sonríe y señala enseguida que lo que hace no es ni
pop ni flamenco puro. "No me meto en el flamenco porque son cosas
mayores, y allá en mi tierra hay mucha gente buena que lo cultiva,
pero sí puedo decir que es aflamencado, lógicamente, tengo una
influencia que está presente. Y aquí en Cuba he visto personas, como
el caso del cantaor Andrés Correa, quien estará conmigo en el
recital, que sabe más de flamenco que muchos en España. Lo hace muy
bien", expresó.
El hecho de llevar consigo el peso de los nombres de sus padres
en el arte¼ "Nunca he pensado en ello —comenta—, es algo aparte.
Pero sí ha sido una maravilla tener unos padres así, y aprender,
tomar de ellos las enseñanzas, el amor, la mejor herencia que me
dan".