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Los hechos evidencian la ausencia de cambios esenciales en la
política estadounidense respecto a Cuba, aseguró hoy aquí el asesor
científico del Consejo de Estado de la mayor de las Antillas, Fidel
Castro Díaz-Balart.
El científico explicó que a pesar de que la Casa Blanca tiene un
nuevo jefe, persiste el bloqueo económico, comercial y financiero
que en casi medio siglo ha costado a la nación cubana cerca de 95
mil millones de dólares y más de tres mil 500 vidas.
En relación con Cuba se viola el derecho constitucional de los
ciudadanos estadounidenses de viajar a todas partes del mundo,
subrayó.
Castro Díaz-Balart calificó de muy grave el efecto del bloqueo
estadounidense sobre la ciencia cubana.
A manera de ejemplo, recordó, en el caso de las medicinas
necesarias para niños que padecen cáncer, no se permite su
exportación hacia la isla.
Si los equipos de alta tecnología médica que prestan servicio
gratuitamente en los hospitales tienen componentes estadounidenses,
se prohíbe su venta a Cuba.
Señaló que este es el caso de la filial de la Phillips en Estados
Unidos, la cual no exporta los softwears y después cuesta mucho
trabajo que funcionen los equipos.
El doctor en ciencias mencionó el caso de pacientes
estadounidenses que quieren utilizar medicamentos cubanos, y para
adquirirlos tienen que tramitarlos a través de Canadá o Europa. Les
está prohibido obtenerlos directamente.
En relación con la actividad netamente científica, Washington no
permite a instituciones cubanas adquirir equipamiento de laboratorio
de alta tecnología y de los más modernos, necesarios para la
producción basada en el conocimiento, comentó.
Durante la época del gobierno del presidente George W.Bush
prohibieron incluso que los científicos e ingenieros cubanos puedan
publicar en revistas estadounidenses.
Esa represalia fue criticada por la comunidad científica de ese
país, que se opuso fervientemente. Empero, todavía sigue en pie,
resaltó el miembro de la Academia de Ciencias de Cuba.
Castro Díaz-Balart deploró que muchos de los más prominentes
investigadores cubanos, asimismo, son invitados sistemáticamente a
diferentes foros en Estados Unidos y no se les otorga visa.
Estos ejemplos, son una pequeña muestra de cómo el bloqueo del
gobierno de Estados Unidos afecta no solo a los científicos cubanos,
sino también a sus propios ciudadanos,
Al referirse a la energética nuclear, explicó que en 1992 Cuba
interrumpió la construcción de la central electronuclear de Juraguá,
la cual se encontraba a un 70 por ciento de terminación civil y
alrededor de un 20 por ciento de montaje tecnológico.
En ese momento las condiciones habían cambiado con la
desaparición de la Unión Soviética, evocó el experto.
Como una adición, en 1996 se aprobó la Ley Helms-Burton, que
ponía como una de las tres condiciones de peligro para su seguridad
nacional que Cuba tuviera una central electronuclear, a pesar de que
conocían su objetivo exclusivamente pacífico.