.—
Cuba volvió a referir el caso de cinco luchadores antiterroristas
que permanecen en cárceles estadounidenses desde hace 11 años,
durante los debates en el Consejo de Derechos Humanos (CDH) de las
Naciones Unidas.
El embajador cubano en Ginebra, Juan Antonio Fernández, abordó el
tema en ocasión de la discusión interactiva con los Relatores sobre
Independencia de Jueces y Abogados, y Libertad de Opinión y
Expresión.
En torno al asunto sobre la independencia de jueces y abogados,
el diplomático felicitó en especial el hecho de que el Relator
aborde los parámetros necesarios para garantizar de manera efectiva
la independencia de los magistrados.
Sin embargo, Fernández puntualizó que para Cuba es importante que
se hubiese incorporado al análisis del impacto en la actuación
imparcial de los tribunales, factores tales como prensa manipuladora
que incita al odio, una comunidad predispuesta, y sede viciada.
Tales factores, junto a una actitud vengativa del gobierno de
Estados Unidos, entre otros, están presentes en el caso de los cinco
luchadores antiterroristas cubanos, presos políticos en Estados
Unidos, argumentó.
Su detención fue declarada arbitraria por el Grupo de Trabajo del
CDH, y sobre el cual el Relator Especial ha enviado una carta de
alegación a la administración de ese país, recordó.
Fernández aludía así a los complicados entuertos jurídicos que
acompañan al caso de
Los Cinco, como se les conoce internacionalmente, es decir
Ramón Labañino,
René González,
Gerardo Hernández,
Fernando González y
Antonio Guerrero.
Once años después de su injusto encarcelamiento, Los Cinco
continúan brindando al mundo un ejemplo de resistencia
inquebrantable y fe en la justicia, sentenció el jefe de la misión
diplomática de la Isla.
Cuba insta la comunidad internacional a ofrecer el más amplio
apoyo al logro de la pronta liberación de quiénes son hoy dignos
paladines de la lucha contra el terrorismo, añadió.
Respecto al informe relacionado con la libertad de opinión y
expresión, el embajador cubano alertó acerca de la actuación del
Relator con ciertos mecanismos regionales y otras instituciones de
dudosa reputación tales como la Sociedad Interamericana de Prensa
(SIP).
Hubiera sido útil también un análisis de las premisas básicas
para poder acceder a la información en situaciones de extrema
pobreza, tales como la garantía del derecho a la educación,
notoriamente afectado en tales situaciones, precisó.
En opinión de Cuba, existe un vínculo innegable entre el
ejercicio del derecho a la educación y la libertad, y capacidad real
del individuo de participar en la vida política y social en
cualquier comunidad, dijo.