Cuba es el paraíso de la niñez y el mundo debería mirar más hacia
este país, del cual tiene mucho que aprender, afirmó hoy José Juan
Ortiz Brú, representante del Fondo de las Naciones Unidas para la
Infancia (UNICEF) en la Isla.
Presente en la fiesta en el Palacio Central de Pioneros Ernesto
Guevara por el Día Internacional de la Infancia, que la mayor de las
Antillas y muchos otros países celebran cada primero de junio, Ortiz
Brú calificó a Cuba de ejemplo, espejo en el cual deberían mirarse,
incluso naciones industrializadas, de las más ricas.
En este mundo convulso e increíblemente injusto, este pequeño y
pobre país destaca como el más rotundo mentís a quienes aducen falta
de recursos para garantizar los derechos de los niños, cuando lo
cierto es que cuando se quiere, todo es posible, y mucho puede
hacerse con muy poco si existe voluntad política, enfatizó.
Ni crisis globales ni bloqueo ni catástrofes naturales y
dificultades económicas han hecho al Estado cubano abandonar o
descuidar sus sabias políticas en favor de la infancia, añadió el
representante de UNICEF en la Isla.
Con legítimo orgullo este país puede proclamar que ninguno de sus
niñas y niños ven vulnerados sus derechos, que entre los millones y
millones obligados a trabajar, mendigar, prostituirse, sin acceso a
la educación, al agua potable, o que mueren de hambre y de
enfermedades curables, no hay un solo cubano, recalcó.
Habló del apoyo incondicional y la labor facilitadora de UNICEF a
las iniciativas del Estado cubano en aras de la salvaguarda y el
pleno disfrute de esos derechos conquistados para todos por igual,
en particular en materia de educación, salud, participación social y
una recreación sana, segura y culta.
Por intermedio de la AIN, José Juan Ortiz Brú envió un mensaje de
felicitación a las niñas y los niños cubanos a propósito de este
primero de junio, Día Internacional de la Infancia y les pidió no
olvidar jamás cuán afortunados son de vivir en un país donde se
piensa primero y siempre en ellos, en su presente y futuro.
Ahora mismo, muchos tienen a sus padres lejos, en misión
internacionalista, trabajando en condiciones difíciles para ayudar a
otros pueblos y creo que la mejor manera de corresponder a tanto
sacrificio será continuar esa obra de infinito amor, porque el mundo
está lleno de niñas y niños que no tienen la suerte de ser cubanos,
concluyó.