Hermes llegó muy lejos

En la última carta que Hermes Peña Torres escribió a su esposa Catalina Sibles Sánchez, antes de partir a cumplir la misión encomendada por el Che de formar parte del Ejército Guerrillero de los Pobres, al mando de Jorge Ricardo Masetti, el combatiente le expresó: "¿Recuerdas que el día de nuestra despedida te negaste a creer que yo iba a volver? Puede que tú tengas razón, tal vez yo no regrese nunca, pero la historia dirá hasta dónde llegué".

Cadáver de Hermes Peña.

En efecto, Hermes llegó muy lejos, según asegura Juan Alberto Castellanos, un hombre que acompañó a Peña durante la gesta argentina.

"A los 19 años se unió al Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, bajo las órdenes de Ernesto Guevara. Era un joven callado, pero muy enérgico, razón por la cual fue primero ayudante del Che, y después parte de su escolta personal", asegura Castellanos.

"Cuando el Che y Masetti organizan la Operación Sombra, que pretendía extender la lucha guerrillera por América, el primer hombre elegido para secundarlo fue precisamente Hermes Peña Torres, sinónimo de la confianza que Ernesto tenía en él; más adelante también me selecciona a mí y a José María Martínez Tamayo, quien luego caería combatiendo en tierras bolivianas", cuenta Juan Alberto.

Parecía un nativo en aquella geografía inhóspita. Tenía un olfato para desenvolverse en la selva como si estuviera en Cuba. A veces salía a las 12 de la noche y regresaba sin problemas, explica el combatiente, quien guarda el triste recuerdo de ser la persona que identificó el cadáver de Hermes.

"Ya estaba prisionero cuado fui sacado de la gendarmería para determinar la identidad del cadáver. Primero no dije nada porque en verdad no lo reconocí. Entonces me golpearon salvajemente hasta fracturarme una costilla. Al otro día sí me di cuenta de que era Hermes. En medio de un profundo dolor lo coloqué en el ataúd", expresa el ex guardaespaldas del Che.

Otro de los sobrevivientes del grupo, Carlos Bandoni, recuerda la extraordinaria capacidad de Hermes Peña para desenvolverse en la selva: "Tenía que cruzar un río cumpliendo una orden. Me encontraba entonces en un gran problema. No sabía elegir el paso (...), después de mucho pensar, cuando me decidía, casi siempre me perdía en un pozo. Todo al revés sucedía cuando ya en grupo, dirigido por el capitán Hermes, nos encontrábamos en la playa de un río. Hermes echaba solo una mirada, se fijaba en las corrientes, remansos, y después sin titubear, nos indicaba el paso. Esta actitud propia de un guerrillero consumado me despertaba asombro y admiración por Hermes".

En mayo del 2005 sus restos fueron exhumados y traídos a Cuba. Con total justicia se decidió que el mejor lugar para el descanso era el Mausoleo erigido en Santa Clara para custodiar a su jefe, el Guerrillero Heroico, y sus compañeros caídos en la gesta boliviana.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas | Especiales |

SubirSubir