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Francia se vio sacudida hoy por la desaparición de un avión
procedente de Brasil, con 228 pasajeros a bordo, al parecer
impactado por un relámpago en pleno vuelo cuando atravesada una zona
de alta turbulencia y en medio de una tormenta.
Aunque el secretario de Estado de Transportes, Dominique
Brussereau, pidió no manejar ninguna hipótesis, la compañía Air
France (AF) describió el suceso como catástrofe aérea, la mayor de
la empresa en su historia.
El Airbus 330 del vuelo AF447 procedente de Brasil se vio
obligado a entrar en la zona de perturbaciones a distancia del
territorio suramericano y cerca de Senegal, a las 0400 hora local,
según los registros computarizados.
Quince minutos después sufrió una grave avería eléctrica y una
situación inesperada se dio dentro del avión, se limitó a decir
visiblemente conmocionado el director de Air France, Pierre-Henri
Gourgeon.
En improvisada rueda de prensa en el aeropuerto Roissy-Charles de
Gaulle (CDG), Gourgeon explicó se recibió un mensaje automático
indicando un cortocircuito en una zona alejada de la costa.
Los controles aéreos civiles brasileño, africanos (básicamente de
Senegal), español y francés intentaron en vano establecer contacto
con el vuelo AF447 y el control aéreo militar francés intentó
detectar el avión sin éxito, añadió.
A bordo del aparato viajaban 126 hombres, 82 mujeres, siete niños
y un bebé. La tripulación estaba formada por 12 navegantes, tres
auxiliares técnicos y nueve asistentes comerciales.
Ronan Hubert, experto en accidente aéreos, declaró a periodistas
que en una circunstancia como esa son pocas las alternativas de
maniobra y prácticamente nulas las posibilidades de salvar vidas.
En una tormenta como se describe, la presencia de un relámpago es
un evento extraño que cuando ocurre siempre daña los paneles
eléctricos del aparato, comentó.
Hubert consideró que el piloto no tuvo tiempo ni márgenes de
reacción y seguramente maniobró como pudo. Tenía experiencia, no era
un novato, pero se enfrentó a uno de los momentos más complejos de
la aviación, comentó.
Familiares y amigos de las personas que viajaban en el A330 se
encuentran en las terminales del CDG, en estos momentos en estado de
emergencia y a la espera del arribo del presidente de la República,
Nicolás Sarkozy.
Entre los pasajeros se cuentan 60 franceses, siete niños y un
bebé, una gran mayoría de brasileños y algunos alemanes.