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La impronta de la música al estilo de Benny Moré y parte de la rica
saga de Humberto Solás pusieron en marcha en esta capital un ciclo
de cine cubano, en homenaje al 50 aniversario del ICAIC.
En el Instituto Cervantes de la principal urbe de la República
Checa, un público de predominio juvenil abarrotó la sala para
apreciar en la apertura del evento el filme Barrio Cuba, del
desaparecido Solás.
Antes, la cinta El Benny se había proyectado en el cine praguense
Svetozor, como parte de la muestra latinoamericana aquí.
También se exhibirá Miel para Ochún, del propio Solás, quien en
los últimos años de su vida se consagró a establecer el Festival de
Cine Pobre de Gibara, en la isla caribeña.
Pero no podían faltar dos obras, quizás las más emblemáticas de
su fructífera carrera, de Tomás Gutiérrez Alea, para muchos el gran
maestro del séptimo arte cubano. Memorias del subdesarrollo, y Fresa
y Chocolate, deleitarán a los espectadores checos.
Además, el ciclo incluye títulos como El Brigadista, de Octavio
Cortázar; El Hombre de Maisinicú, de Manuel Pérez, y Madagascar, de
Fernando Pérez.
El director del Cervantes de Praga, Pedro Moya, agradeció la
iniciativa de la embajada cubana y expresó su satisfacción por
haberla copatrocinado.
Al agradecer el apoyo de la organización cervantina, la encargada
de negocios de Cuba, Bárbara E. Montalvo, destacó el significado de
este 50 aniversario del Instituto Cubano de Arte e Industria
Cinematográficos (ICAIC), la primera institución cultural cubana
creada a los 83 días de haber triunfado la Revolución.
Encomió los valores artísticos propios promovidos por el ICAIC,
así como su aporte a la creación del Nuevo Cine Latinoamericano y
sus instituciones, entre ellas la Escuela Internacional de Cine y
TV, enclava en el habanero municipio de San Antonio de los Baños.