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La última jornada de enfrentamientos entre los grupos islámicos Al
Shabaab e Hizbul Islam contra el gobierno somalí dejó al menos 50
muertos, mientras miles de personas buscaban refugio a 17 días de
cruentos combates.
Según declaraciones de una organización humanitaria, unas 180
personas resultaron heridas durante la ofensiva gubernamental que
desde el pasado viernes libran las fuerzas aliadas al presidente
Sheik Sharif Ahmed contra los insurgentes en Mogadiscio.
En horas de la mañana -según la prensa- disminuyeron los
disparos, lo cual fue aprovechado por los habitantes capitalinos
para buscar comida y marchar hacia las zonas donde paran más de 45
mil desplazados.
Ambas partes se adjudican el éxito en los combates que comenzaron
el pasado 7 de mayo cuando los principales grupos opositores
arreciaron los ataques contra las tropas de Sharif Ahmed y avanzaron
hacia el centro de la capital somalí.
El ministro de Defensa, Mohamed Abdi Gandi, afirmó que el
gobierno reconquistó algunas posiciones, mientras un portavoz
insurgente aseguró que defendieron con éxito las suyas, informó
radio Garowe.
La Unión Africana (UA) y La Autoridad Intergubernamental para el
Desarrollo de Africa del Este, reclamaron a la ONU imponer un
bloqueo aéreo y marítimo a Somalia para impedir la entrada por las
fronteras, de armamentos, municiones y hombres en apoyo a los
rebeldes.
Los sediciosos no aceptan a Sharif Ahmed porque rechazan su
presunta vinculación con occidente, mientras el nuevo mandatario es
reconocido por la comunidad internacional.
Somalia, uno de los países más pobres de África, sufre de
inestabilidad política desde 1991 cuando el dictador Mohamed Siad
Barre fue derrocado y ningún intento por unificar al país
fructifica.