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El fiscal Marcelo Sosa, que investiga el caso de una célula
terrorista neutralizada en abril último en Santa Cruz, reveló la
intención de esa red de dividir Bolivia con atentados en lugares
estratégicos.
Sosa confirmó a la prensa que el peritaje científico precisa las
intenciones secesionistas declaradas en una entrevista, antes de
morir, por el líder del grupo, el boliviano croata Eduardo Rózsa
Flores.
El representante del Ministerio Público también mostró
fotografías en las que aparece una serie de elementos y componentes
químicos para producir explosivos de alto poder destructivo.
Además expuso los blancos seleccionados como puentes, terminales
áreas, represas, plantas de generación eléctrica, carreteras, vías
férreas, centros de hidrocarburos y estaciones de bombeo.
La intención del grupo, remarcó, era levantar a Santa Cruz en
violencia para dividir a Bolivia y con los atentados evitar la
intervención militar o policial como fuerzas regulares del país.
Según informes de la Policía, las muestras halladas en poder de
los extremistas indican la presencia de gasolina, componentes de
jabón, que conduce a la fabricación de bombas Napalm, fabricada con
característica de mantenimiento de calor y multiplicación que puede
afectar grandes extensiones.
El 16 de abril último en el hotel cruceño Las Américas, en un
operativo policial, fueron abatidos junto a Rózsa, el irlandés
Michael Dwyer y el rumano Magyarosi Arpak, mientras detuvieron a
Elot Toazo (húngaro) y a Mario Tadik (boliviano-croata).
Los delincuentes internacionales tenían un arsenal de armas y
explosivos plásticos C-4, con los cuales planificaban asesinar al
presidente Evo Morales y a otros dirigentes, así como generar caos
en el oriental departamento.
Esta semana el gobierno boliviano aprobó un decreto que permite
confiscar bienes a personas e instituciones vinculadas a actos de
terrorismo.